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Baekhyun se aclaró la garganta, buscando romper con el silencio incómodo que se había formado en su sala de estar. La noche anterior parecía un recuerdo borroso y desordenado. Muy apenas lograba conectar un acontecimiento con otro y la verdad es que una parte de él quería olvidarlo todo.

Vagamente, entre sus imágenes mentales, podía vislumbrar la oficina de la supuesta líder de la dichosa secta de meditación de Jongdae. Intercambió algunas palabras con una sonrisa diplomática dibujada en el rostro. Luego, escoltados por un grupo de sujetos de unos dos metros de alto, les permitieron marcharse.

Recuerda que fue su amigo quien condujo su auto, porque parecía estar menos aturdido que él, mientras que el alfa de ropa desgastada no paraba de mirarlo con una expresión indescifrable. Sabe que logró quedarse dormido en algún punto durante la noche y que probablemente Jongdae se había hecho cargo del resto, lo que incluía darle un espacio para dormir al alfa.

A la mañana siguiente su nuevo inquilino ya estaba sentado en el sillón, totalmente quieto, como si temiera que uno solo de sus movimientos sería juzgado como el peor acto criminal de la historia.

Tras mucho deliberar por su cuenta, Baekhyun creyó tener una buena solución, por lo que se sentó frente al alfa y en tono calmado le habló:

—¿Hay algo que necesites?

El alfa volteó a mirarlo. Su cuerpo parecía temblar casi imperceptiblemente, apenas lo suficiente como para que los ojos de Baekhyun lo captarán con cierta duda de si había visto bien o no. Aquel hombre, que era notoriamente más alto y más fuerte que él, parecía indefenso, además, había permanecido en silencio todo ese tiempo.

Baekhyun comenzaba a sentirse ansioso ¿Sería acaso que el pobre tipo ni siquiera podía hablar? ¿o simplemente elegía no hacerlo?
No se imaginaba qué clase de horrores había tenido que vivir; en realidad no quería imaginarlos. No sabía si debía preguntar tan de la nada ya que parecía un tema sensible y ellos eran completos desconocidos y, por otro lado,  no creía que fuera correcto tenerlo en su casa así sin más.

—Estaba pensando que sería buena idea ir a la comisaría —continuó el omega, pensando en que ese tema era algo que las autoridades debían investigar.

Aquel grupo era evidentemente un peligro y era prácticamente un hecho que realizaban actividades ilegales, incluso si terminaba involucrado en la investigación por la enorme cifra monetaria que para esas alturas ya estaba a mitad de camino a transferirse a la cuenta de la “secta”.

Tras varias vueltas, pensó que la mejor opción sería llevar al alfa a la jefatura de policía para que ellos se hicieran cargo, abrieran una investigación y le ayudaran a volver a dónde quiera que perteneciera.

No obstante, la reacción del alto fue inesperada y apresurada. Se levantó de golpe, aparentemente presa del pánico, y dio un par de grandes pasos hasta quedar frente a Baekhyun.

Sin un atisbo de duda, sujetó suave pero firmemente la muñeca del otro.

—Por favor, no quiero ir ahí —pidió con la voz ronca y lenta, como si le costara trabajo enunciar la más mínima cosa.
Baekhyun sintió su propia respiración entrecortarse y una extraña tibieza cubrió su piel, partiendo del punto que el alfa sostenía. De pronto sintió que tenía al otro demasiado cerca, y, en cuanto lo hubo notado, los lóbulos de sus orejas enrojecieron.

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⏰ Última actualización: Sep 16, 2022 ⏰

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