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Sanzu y Rindou siendo padres, son como...

—¿Sentiste eso?—preguntó aterrado, sin comprender que rayos se había metido entre ellos.

—Sí...—Sanzu estaba igual de desvelado que su esposo.—¿Qué mierda hay en nuestra cama?

—¿Será el gato?

—No lo sé—en ese instante algo rodeó su cintura, se asustó —Rindou, me tocó. Algo me está tocando.

—¡¿Qué?!—dijo alterado, estaba helado por completo.

Ingeniaron una especie de ataque sorpresa, Rindou se levantaba despacio  para alzar la sábana con todas sus fuerzas mientras que Haruchiyo se encargaría de golpear a lo que sea que estaba invadiendo su cama.

—¡Ahora, atrápalo!

—¡Lo tengo!—lo apretó con fuerza, sin tener idea de que esa cosa pudiera morderlo o hacer daño.

El niño se quedó extrañado por el fuerte abrazo de su padre, cada vez lo presionaba con más fuerza, sentía sus brazos contraerse contra su pecho, abrió la boca para protestar por ese amor tan brusco.

—Vamos a asfixiarlo—propuso Rindou, regresando con la sábana.

—Pa...p—su voz se cortó cuando Sanzu recapacitó en lo que hacía.—Suéltame.

La luz de la habitación permitió ver la realidad, donde un niño estaba siendo torturado con un abrazo, y un hombre estaba de rodillas sobre la cama, extendiendo una sábana.

—Papá, ¿Qué haces?

Entonces Rindou enfocó bien su vista e identificó a uno de sus gemelos.

Tuvieron que asistir a terapia por la cosa que estuvieron por hacer. No eran los mejores padres.

Se olvidaron de que tenían hijos.

Dulces sueños

—Papi, creo que hay alguien debajo de mi cama, ¿Podrías revisar?

—No hay nadie, ya duérmete—fue hasta la puerta y apagó la luz.

—Rayos, no funcionó.—chasqueó la lengua.—Sal, ahorita lo intentamos con papá.

—Va.

Entró Rindou, con un cuento en manos para leerle a sus hijos.

—Papá, creo que hay alguien más aquí...tengo miedo—tembló.—¿Puedes ver debajo de la cama?

—Claro que sí cariño.—le acarició la cabeza.—Pero te aseguro que no hay nada—se agachó a ver, la sombra que encontró lo hizo dudar de la vida.

—Papá...—susurró su hijo.—Hay alguien arriba de mi cama...

Rindou terminó desmayado del asombro de haber encontrado a su hijo dos veces, cosa que era posible por tener gemelos traviesos.
Sanzu los castigó, quitándoles los videojuegos.

Desde entonces ninguno de los dos les lee cuentos (y tratan de no olvidarse que son gemelos, aunque luego olvidan a uno en el parque).

𝓡𝓲𝓷𝔃𝓾 (ノ◕ヮ◕)ノ*.✧✿Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora