Prefacio

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Aquel dolor que sentí, me hizo morir en alma, pero mi corazón seguía bombeando.

Ese día quise erradicar mi nombre de la existencia universal. Tener un nuevo comienzo, dónde ella sea mi igual.

Solo dicho pensamiento mantenía mi cerebro en continuo mantenimiento.

La persona merecedora de ese regalo, sería para siempre mi mayor estupor.

DesoladaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora