Capítulo 1

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Hyunjin se encuentra con Changbin en un club.

Está en medio de la pista de baile, dejando que su cuerpo fluya con el bajo maravilloso de la música que sacude el edificio, cuando la multitud se abre brevemente, iluminando a Changbin en todo su esplendor bajo las luces de neón estridentes. 

Es varias pulgadas más bajo que él, pero parece que podría partir a Hyunjin en dos si quisiera, y la idea lo emociona.

Se abre paso a través de la multitud hasta que logra captar la atención de Changbin. Le ofrece una sonrisa que sabe que pocos pueden resistir, y luego —no sabe bien cómo—, cuando el DJ grita para animar el ambiente, Hyunjin está de rodillas en un baño mugriento.

Cuando termina, atrae a Changbin hacia sí y le acerca la boca, asegurándose de que pueda saborear todo lo que Hyunjin acaba de hacer.

—Por cierto, soy Hyunjin —dice cuando se separan.

Changbin se ríe, el tipo de risa que surge cuando se presencia algo absurdo, pero que aun así atrae.

No quiere saber el nombre del chico; este no es el tipo de encuentro que lo requiere. Hyunjin lo sabe, pero lo dice de todos modos. Supone que es lo cortés, teniendo en cuenta que tenía a Changbin en la baja apenas un minuto antes.

—Changbin —ofrece él, tras un momento.

Es lo último que dice antes de que se separen. La puerta del baño se cierra tras él, dejando a Hyunjin mirando su reflejo despeinado en los espejos manchados sobre el lavabo. Se enjuaga la boca y luego regresa a la pista de baile.

No espera volver a ver a Changbin después de esa noche en el club. Sin embargo, solo dos semanas después, Hyunjin llega a una fiesta que está organizando Wooyoung y se encuentra con la mirada de Changbin tan pronto como pone un pie en el porche delantero.

Titubea; el zumbido leve de sus copas no es suficiente para haberlo preparado para este momento. Justo entonces, Jisung choca contra él.

—¿Por qué estás retrasando la cola? —se queja, empujándolo en el costado—. No me hagas salir de fiesta de último segundo para que después te quedes ahí plantado.

A pesar de sus palabras, Hyunjin sabe que Jisung no dejará la fiesta pronto. Claro, Jisung puede despreciar las fiestas en casa como las que organiza Wooyoung, pero también está muy interesado en ese chico al que ha estado escribiendo, y resulta que a Minho le encantan este tipo de reuniones. Así que, por el momento, a Jisung también.

La mirada de Hyunjin vuelve a la de Changbin por un instante. El otro no muestra ninguna señal de reconocerlo y simplemente arquea una ceja mientras exhala el humo de su cigarrillo. 

Al recibir el mensaje claro, Hyunjin mira hacia otro lado y le lanza a Jisung una sonrisa brillante.

—Simplemente me dio la gana detenerme —responde, antes de envolver un brazo alrededor de la cintura de Jisung.

Este lo interpreta como otro gesto de burla, en lugar de la oferta de consuelo que realmente es. Con el brazo alrededor de Jisung, lo guía por el umbral y hacia el caos que les espera.

—Vamos, vamos a tomar una copa o dos.

—Hurra —responde Jisung, haciendo una mueca.

A pesar de sus reparos, poco a poco se va metiendo en el ambiente. Media hora más tarde, Hyunjin se da cuenta de que está solo y ve a Jisung, al otro lado de la habitación, irse con un pulgar hacia arriba lanzado por encima del hombro de Minho.

A Hyunjin le gusta estar en algún lugar donde la música esté lo suficientemente alta como para reventarle los tímpanos, donde el alcohol nunca deje de fluir y sus pies nunca dejen de bailar, dando vueltas y vueltas y vueltas, su corazón entrelazado con la música.

Le gusta la ingravidez que le dan las fiestas, la forma en que todo en su mente se detiene y se centra en el aquí y el ahora: las manos en la parte baja de su espalda, el ardor del alcohol que se extiende a lo largo de su garganta, el bochorno del aire que comparte con innumerables extraños.

En un momento dado, se encuentra en las afueras de un complicado juego de cartas entre algunos asistentes a la fiesta. Si se inclina hacia atrás desde donde está en la encimera de la cocina y estira la cabeza hacia la izquierda, tiene una línea de visión directa hacia Jisung, sentado con Minho, con las rodillas juntas y una risa tatuada en sus labios. Si se inclina hacia adelante, puede meterse en la siguiente ronda del juego. 

Pero no se molesta. Solo quiere mirar, por ahora.

Alguien se sube al mostrador junto a Hyunjin. Cuando gira la cabeza, encuentra a Changbin esperando pacientemente su atención. Sus ojos no son tan agudos como lo eran esa noche en el club.

Lo mira, memorizando cada centímetro de él.

—Hyunshik, ¿verdad? —dice Changbin.

—No —responde Hyunjin. Planea dejarlo ahí, pero su boca se abre de todos modos para aclarar—Es Hyunjin.

Changbin tararea, repitiendo el nombre en voz baja; suena como una promesa de más por venir. Los dedos de Hyunjin se crispan ligeramente.

—No sabía que conocías a Wooyoung —dice Changbin tras un momento.

—En realidad, no lo conozco mucho —admite Hyunjin— Pero estamos en la misma academia, así que me invitó.

—¿Bailas? —pregunta Changbin.

—A veces. La mayor parte del tiempo estoy memorizando las líneas de un guion —toma un sorbo de la bebida en su mano — Soy estudiante de teatro. ¿Y tú?

—Composición musical.

Changbin parece un hombre de pocas palabras, al parecer. Realmente no le importa a Hyunjin, de todas formas. 

No cuando, después de unos minutos más de charla intrascendente, Changbin salta de la encimera y le recuerda a Hyunjin que nunca le devolvió el favor de lo que pasó en el club. Hyunjin lo mira desde su posición y piensa en lo atractivo que se ve Changbin cuando lo mira así.

Una proxima vez [Changjin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora