Querida amiga Vida:
Sé que tú eres quien nos arrastra en el sufrimiento de la simple existencia, quien nos fuerza a ser parte de la tierra. La que no nos deja elegir si vivir o seguir siendo solo una partícula en el universo, en el cosmos.
Tú nos obligas a tirar el dado de la dicha, la perdición y el eterno sufrimiento.
No te mando esta carta para quejarme de ti; es solo que no me parece justo que nos arrastres como marionetas, jalando nuestros hilos hacia la tormentosa puerta de la flor de la vida... de la existencia.
Aunque también te agradezco: sin ti no podría estar con las personas que me hacen sentir que, por lo menos, vale la pena seguir respirando... y no tirarme en un lago y esperar mi lento deceso en este mundo.
Claramente podríamos tomarte como si fueras afinar un violín: difícil. Tardarás en afinar las cuerdas, y si no tienes cuidado, podrías romperlas, o incluso romper el violín entero. Pero si aprendes cómo manejarlo, el violín no te controlará. Tú lo controlarás.
Pero bueno, es solo mi opinión.
A lo mejor tú solo eliges al azar quién vive y quién muere. Te tomas tu trabajo de manera perezosa, por eso no escribes una buena vida para algunos.
Aunque yo no me puedo quejar. Yo también soy perezoso al escribir. Nunca tengo ideas. Solo escribo por escribir, o dejo ir párrafos sin sentido y fugaces ideas. No lo sé.
Sin más que reprochar, me despido.
Ojalá no haya respuesta a esta carta.
Firma:
John Michael Peterson
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Cartas
RandomLo hice porque me sentí poeta... y un poco filosófica. Perdón por no haber subido nada últimamente, pero la escuela me consume, por dentro y por fuera. Solo quiero aclarar algo: el nombre John Michael Peterson lo inventé yo. Todo lo que está escrito...
