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Quiero tomar de la mano con la que
arrancaste esa flor azul, pero...
Este es mi destino.

☆⊙☆⊙☆

Esa mañana estaba envuelta en un frío y una espesa nube que envolvía toda la ciudad, las calles y callejones de Seúl eran iluminadas de una tenue luz solar, el día estaba nublado y con viento.

La luz del sol no lograba sobrepasar la cortina de la ventana de la habitación. El sonido de la música navideña de las calles sonaba en todo lugar llegando a mis oídos, me moví en la cama y estiré mis manos dándome cuenta que estaba solo en esta. Abrí mis ojos con dificultad y me asomé por sobre la sábana que me cubría casi todo el rostro.

Mire alrededor de la habitación, estaba algo oscura solo iluminada por la luz que provenía del baño. Me levanté un poco sentandome en la cama sin dejar que la manta dejara de envolver mi cuerpo, hacia bastante frío.

Me estire un poco y encendí la lámpara de la mesa de noche que se encontraba a un lado de la cama. La luz anaranjada de esta no lograba iluminar mucho el lugar pero no me molestaba después de todo apenas y podía abrir mis ojos por el cansancio que aún estaba presente en mi cuerpo.

El sonido del lavamanos seguido de uno que otro, Yoongi salió del baño tiempo después con su traje azul oscuro totalmente pulcro, con una camisa blanca y una corbata negra que lo hacía lucir bastante elegante, su cabello estaba algo mojado se miraba bastante bien dado que se lo estaba dejando crecer cosa que lo hacía lucir más atractivo.

- ¿Ya te despertaste? - Pregunté dándome un golpe mental ante tan obvia pregunta, me sentí un tonto y no pude decir más.

Yoongi me miró sorprendido por mi pregunta tan repentina, no se había dado cuenta de que había despertado, así que cuando me miró solo se acercó a mi con una sonrisa.

- Si, desde hace ya como una hora. - Respondió sentándose en el borde de la cama para devolverme el cabello con su mano. - Necesito ir a trabajar.

- ¿La junta a qué hora es? - Pregunté mientras volteaba al reloj de la mesa de noche, no lograba ver sus manecillas así que solo me frote los ojos con las manos.

- A las once de la mañana.

- ¿Y que hora es?

- Son las ocho de la mañana para ser exactos. - Respondió mirando su reloj Rolex para después pararse, iba a comenzar a caminar pero lo detuve tomándolo de la mano.

- Espera, debes de tener resaca por lo de anoche. Te prepararé algo de comer y desayunamos juntos. - Hable soltando su mano y levantándome de la cama para caminar en dirección al baño.

- Te amo. - Dijo llamando mi atención volteando hacia el, estaba en frente de la mesita de noche apagando la lámpara se dió la vuelta y nuestros ojos chocaron.

Se sentía extraño, pero no sabía por qué.

Estaba tan acostumbrado a la ausencia de Yoongi todas las manañas que su presencia me parecía ya extraña, aunque no me molestaba en lo absoluto todo lo contrario me encantaba sentir a Yoongi cerca.

Pero esa sensación de que parecía como si nunca se hubiera ido, cómo si jamás hubiera estado alejado me hacía sentir raro. Me dolía que pretendiera que jamás se fue.

Pero ignore todo y solo le sonreí.

- Yo te amo mucho Yoongi. - Respondí para luego entrar al baño, necesitaba lavarme antes de bajar. Seguro mi cara era un total desastre y no quería lucir feo ante Yoongi.

Orquídeas para mi esposo [Yooseok/Sope] corrigiendo ortografía*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora