Spreen es un chico que intenta sobrevivir en el mundo cruel y tecnológico en el que vive, mientras que Quackity es alguien que se aferra a él al desconocer por completo todo a su alrededor. Ambos son completamente distintos, pero comparten el mismo...
En está sociedad de mierda, controlada por la escoria del alto mando, no existe la verdad.
Todos mantienen una máscara farsante tatuada en las pupilas y mantienen sus bocas cerradas con candados perdidos por egoísmo.
Egoísmo que Spreen ya no sabe sí por desgracia o milagro no llegó a obtener al nacer.
Con el caro coste al ser el único capaz de mentir, la soledad.
Silencio, cosa que de manera metafórica abunda en la ciudad, ya que nadie habla de lo que debería de hablar, o eso al menos desde la perspectiva de Spreen, que no es capaz de comprender como a nadie a excepción de él, le llerve la sangre al ver que sólo los del alto mando disfrutan los esfuerzos de los de abajo, pisoteando. Logrando que la única forma de que pueda comer un pan en buen estado sea al obtener un disfraz de ellos.
Irónico ¿no?
Spreen repudia a los de blanco, pero debe ponerse en la piel de ellos para vivir.
Pero él no a vívido.
A sobrevivido.
Y aún lo sigue haciendo.
Con cansancio, Spreen camina por las zona verde y no la perteneciente al parque central donde el maldito gobernador da sus discursos semanales, no, él camina con sus pies descalzos en la tierra de nadie, el bosque, más allá del muro de hierro y las cercas eléctricas.
El único lugar dónde Spreen, cómo en este momento, se deja caer rendido, completamente expuesto y cansado, frente a la orilla del arroyo, dónde sin pensarlo y con sus manos formando una taza, toma agua, más enseguida la escupe.
Agua contaminada.
—Mierda...—, suelta con fastidio, tomando la manga de su camisa que hace tan sólo unos días era del color blanco más limpio y ahora estaba llena de diversos tonos de manchones de sangre y suciedad, para poder limpiarás fuertemente la lengua y labios, doliendole en el proceso.
Spreen, respira hondo y deja caer su cuerpo hacia atrás con los brazos extendidos. Su cuerpo era peso muerto, necesitaba descansar.
Viendo al cielo, que cómo siempre era horrendo, Spreen, comenzó a cerrar los ojos.
Respiró hondo.
Se quedó ahí, quieto, por varios minutos.
Disfrutando de la poca paz.
Disfrutando de la poca libertad con la cuál sólo el podía contar. Hasta que, escuchó algo fuera de lo inusual.
El modo alerta enseguida volvió y Spreen se levantó, tomando rápidamente la daga oculta en su bota, que también se supone era blanca, pero ahora se camuflajea con la tierra.
Fija su vista en la dirección de dónde escuchó el ruido que lo colocó en alerta.
Escuchó una voz.
Y eso sólo significa que un danzante se acercaba.
Pero, para bien o para mal, no vio nada y sólo el camino del arroyo oculto entre la robusto del bosque encontraba.
Con duda, Spreen avanzó, moviendo las hojas con sus manos ya maltratadas, pero seguía sin ver nada, más no podía bajar la guardia.
Siguió moviéndose precavido y cuando estuvo a punto de rendirse y simplemente seguir su camino a casa, lo encontró, algo extraño destacando en ella arroyo.
Fijó mejor su vista y sé encontró con lo inesperado, un pie en el agua se hayaba.
—Pero qué mier—, su susurró de sorpresa se ve interrumpido por él mismo cuando se calla al notar que el pie se movió y una queja se escuchó, se acercó un poco más con cautela y lo notó por completo.
Un chico con medio cuerpo en el arroyo en el suelo se encontraba y, en definitiva, no era un guardia, porque descalzo andaba y su vestimenta sucia lo delataba.
Spreen enseguida estuvo dispuesto a ayudar, pero luego lo pensó al parecerle rara toda la situación, además, que apesar de la mugre sobre esta, la misma ropa delafa el origen del chico.
—Un ciudadano...—, susurra para sí mismo Spreen, observando al chico inconsciente.
No tenía sentido, nadie, además de los danzantes, se encuentra en la tierra de nadie y mucho menos alguien proveniente de arriba.
Sin duda alguna, algo estaba mal, muy mal.
Debía escapar, enseguida.
Spreen sin dudarlo se erigió y dispuesto, comenzó a correr en dirección al muro, lo más probable es que se tratara de una trampa, ¿de quién? No lo sabe, quizás los danzantes, aunque no tenía sentido, o talvez los bancos, puede que sin darse cuenta se hayan dado cuenta del error con el cuál a vivido, o tal vez los mismos soldados, nunca eliminó la posibilidad de que milagro hubiera un renegado o tal vez...
Tal vez, al fin alguien cómo él que logró escapar.
Spreen detiene su huida abruptamente al pensar en aquello y con duda miró hacia atrás, ya había avanzado bastante, pero no se había ido muy lejos.
Quizás...
Quizás, al fin alguien cómo él.
—No, imposible, viene de arriba—, lo niega de inmediato, volviendo su vista al frente, dispuesto a continuar, pero su corer paso a ser otra a ser un suave trote hasta que se volvió una simple caminata y, cuando ya no lo soporto más, dió media vuelta.
Sólo necesita asegurarse...
Quizás...
Quizás alguien más es conciente de todo...
[...]
N/A: No creí poder volver aquí, pero la fé es lo último que se pierde muchados.
No me voy a lanzar un discurso, voy directo, ¿qué creen que significan los conceptos que Spreen a utilizado?
“Los de blanco”, “danzantes”, “ciudado”, “arriba”.
En fin,el próximo cap sí viene largo, esto fue como un anuncio de q volví a estar activa con esta wea.
Weno antes de irme les dejo este spoiler, (este fic está mejor planeado q yo) y con eso me voy, bye
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