Resulta que una vez que iba tarde a la uni me bajé del Uber todo tranquilo y todo bien, cuando de repente al meter la mano en la mochila... Resulta que no tenía el celular y que estaba en el asiento de atrás; cómo película de comedia ví como se fué el Uber.
Todas las clases estuve con miedo porque no sé si lo recuperaría o no, después de que una compañera me prestó su celular pude contactar con el conductor y por fortuna lo pude recuperar, después de chillar como puerta sin aceite y una bajada de azúcar tenía mi celular de vuelta, le agradecí al señor del Uber y ya pude vivir feliz.
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