Decepción.

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Nicole:
Cuando el evento terminó, Gabi y yo decidimos volver juntos a Madrid, y cuando me dejó en mi casa me besó antes de que yo abriera la puerta.
Su lengua entró en mi boca con desesperación, como si estuviera en un desierto y se hubiera encontrado con un poquito de agua.
Y yo es que no lo pude evitar y le cogí de la cara besándolo también, el sabor de sus besos era algo que me quemaba y me desquiciaba a partes iguales.
Así que me armé de valor y lo aparté de mí diciéndole:
-Esto no puede volver a pasar, Gabriel.
Vi cómo un rayo de tristeza le recorrió esa cara tan guapa que tenía, y cómo el coraje y la decepción se apoderaron de él.
-Pensaba que yo te gustaba como tú a mí, joder, es que llevo detrás de ti ni sé el tiempo, rubia, y siempre me alejas de ti.
Pero será como tú digas, así que haz con tu vida lo que quieras que yo lo haré con la mía.
-Gabi, entiende que no quiero que las películas que nos quedan y nuestra amistad se vean afectadas por esto que nos pasa.
Gabi no me contestó, sin embargo, vi cómo él se dio la vuelta y se fue bajando las escaleras de dos en dos. Después abrí la puerta de mi casa entrando en ella mientras que las lágrimas me recorrían la cara, y ahí fue cuando vi a Marina y a Chloe que me miraban con los ojos como platos.
Yo dejé la maleta tirada en el suelo y me senté abatida en el sofá, después noté cómo mi hermana me abrazaba y cómo Marina me acariciaba la espalda tratando de consolarme.
-Hermana, ¿me puedes explicar qué pasa?
Yo me aparté de ella y me limpié las lágrimas que bajaban por mi cara con las manos, y empecé a explicarles todo.
Y fue Marina quien contestó:
-Sinceramente, soy de las que piensan que las personas que no arriesgan no ganan, pero también es verdad que Gabi y tú no estáis para una relación y creo que él se muere por ello, porque siempre lo ha hecho.
-¿Entonces qué hago?
Pregunté confundida:
-Pues vámonos de viaje, aclara tus ideas, y cuando vuelvas con las energías renovadas, pues actúas.
Y Chloe me dijo:
-¿Sabes qué te digo, hermana? Que disfrutes de la vida, y que lo que tenga que ser será.
Gabriel:
Subí las escaleras hasta mi casa, y cuando abrí la puerta me encontré con House y Bob sentados en el sofá, mientras que jugaban a la PlayStation.
-¿Vosotros no tenéis casa o qué?
Pregunté visiblemente cabreado:
-Sí, pero nos gusta más la tuya.
Contestó House.
-Pero yo te veo algo cabreado, ¿o soy yo?
Preguntó Bob.
-No, no, no eres tú.
Yo creo que este ha discutido con la Wallace, tiene toda la pinta.
-¡Uy, pues qué les habrá pasado? Porque hemos visto un directo en TikTok y se os veía muy bien, es más, hasta creíamos que nos ibas a pedir que nos largáramos por ahí porque te vendrías aquí con tu pecas.
-Bob, me estás tocando los cojones.
Vi cómo House se levantó del sofá y cogió una libretita y un boli, ¿pero qué hacía este imbécil?
-Ven, Gabi, siéntate aquí.
Y yo me senté en el sillón que estaba enfrente del sofá, mientras que House cogió una silla para sentarse enfrente de mí.
—Vale, quiero que me digas qué te pasa. —Yo lo miro mal mientras que él prosigue:
—Tú imagínate que soy tu psicólogo, venga, cuéntame.
¿Esto es una coña?
-¡Venga ya, House! Deja de ser tan payaso, ¿quieres?
Entre la Wallace y yo no pasa ni va a pasar absolutamente nada, simplemente voy a hacer lo que me salga de los cojones y voy a disfrutar de mi verano.
-Sí, vamos, que te ha rechazado otra vez.
Y yo me pasé las manos por el pelo, ¿pero por qué tenía que ser todo tan difícil con ella?
-Pues sí, pero yo ya estoy harto de estar detrás de ella como un perrito.
¡Eso se acabó!
Vi cómo House me miraba con ganas de matarme, y me dijo:
-No hagas algo de lo cual mañana te puedas arrepentir, Gabi, te lo digo completamente en serio.
-¿Y qué hago, House? ¿Me quedo aquí llorando?
-No, disfruta del verano que es lo que tienes que hacer, y ya cuando vuelvas, seguramente ya empezarás con las grabaciones de Culpa tuya. Tío, tu pecas en algún momento te dará el sí, mientras disfruta de tu verano.
Nicole:
Las dudas de si debía subir la última sesión de fotos que tuve con Gabi me estaban matando, así que no lo pensé más y cogí mi iPhone para subir fotos y algún que otro vídeo.
La respuesta de Gabriel no se hizo esperar, pero sí que me empezó a agobiar tantos comentarios queriendo saber de nuestra relación.
Yo entendía perfectamente que la gente estuviera detrás de nosotros, solo que me daba un poco de vértigo la situación.
Apagué el móvil y me quedé dormida, necesitaba descansar después de tantas emociones.
Gabriel:
Después de ducharme y de vestirme, me fui con Bob y House a un chalet donde se hacía una fiesta, pues Antonio, uno de mis mejores amigos, me había invitado a ir allí.
Estaba tomándome un cubata cuando una mujer se me acercó. Era morena, alta y, aunque tenía unos añitos más que yo, estaba muy buena.
-¡Hola!, ¿te acuerdas de mí?
Yo la miraba y la miraba y no me sonaba de nada:
-Pues la verdad es que no.
Ella negó con la cabeza, y aunque vi un deje de decepción en su mirada, ella me sonreía.
-Yo soy Maritere, la amiga de Eva. Nos conocimos en la premier, ¿te acuerdas?
Y ahí fue cuando caí en la cuenta de quién era ella, hasta me dio su número de teléfono.
-Ah, sí, ya me acuerdo de ti.
Ella me sonreía coquetamente, era obvio que lo que buscaba era pasar la noche conmigo.
-¿Quieres tomar algo, Marissa?
-Maritere.
-Eso, Maritere.
-Sí, claro.
Cogí la botella de whisky y lo eché en un vaso mezclándolo con Coca-Cola, y después se lo tendí a ella.
Y no sé cómo, pero los dos acabamos liándonos detrás de la fachada de la casa, donde nadie podría vernos.

Resiliencia TOMO 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora