– Hola –saludó Dylan– ¿cómo se os ocurre?
– Eso mismo podría preguntaros a vosotros –me crucé de brazos–. A ver, que si queréis empezar con las preguntas, tengo muchas que hacer, pero no creo que salgáis beneficiados.
– Estoy demasiado cansado para esto, se supone que iba a estar Alan aquí –prácticamente se tiró en otro sofá– es solo que habéis hecho la cosa más tonta del mundo, ya está.
– Lo que Dylan quiere decir, es que teníais una vida perfecta –con los cojones– en la academia, y seguirnos aquí ha sido prácticamente un suicidio.
– No sé si te habías dado cuenta, pero ayer, Alan era el único que necesitaba ayuda. Mis amigas estaban a salvo, y yo tenía una vía de escape perfecta hasta que apareció el borracho –estaba empezando a gritar–. La única razón por la que os llamé era para sacarle de ahí y conseguir que dejaseis de ignorarnos.
– No lo entiendes y no lo vais a entender –suspiró Dylan–.
– Explícate entonces –ahora era Nadia la que se quejaba– tanto secretismo no está ayudando en absolutamente nada.
– Si algún día lo sabéis, lo entenderéis, pero hoy no es el día –el castaño se levantó– y ahora deberíamos ir a compraros comida si queréis subsistir aquí.
– ¿Y ya está? ¿Aquí se acaba? –Raquel estaba gritando demasiado, no sé que había pasado, pero ahora no era el momento para esto–.
– No pasa nada –suspiré– déjalo, ya lo hablaremos –tenía una mala sensación, pero simplemente me limité a seguirles al coche–.
Fue una compra normal en un supermercado en la ciudad de al lado, claro estaba que en “Vampitown” no iban a preocuparse en abrir un supermercado. Lo que realmente me podría servir de aquel viaje, fue la información que conseguimos.
– ¿Y qué ha pasado con Alan? –¿qué está haciendo Raquel?– ese sí que está evitándonos.
– No os está evitando, es solo que últimamente está… –Lucas iba a seguir hablando, pero Dylan le pegó un pequeño golpe en la pierna, estaba hablando mucho–.
– Últimamente está… –Nadia insistió, no sabía si lo habían planeado, pero les estaba saliendo bastante bien. Parece que sí quieren más acción–.
– Bueno, que no está todo lo bien que podría estar, ya está –Dylan suspiró conduciendo, a Alan no le haría especial ilusión enterarse de está conversación–.
– Esa mujer le hizo mucho daño entonces, ¿no? –Tenía que aprovechar la oportunidad– para que esté así, algo muy grave ha tenido que pasar con ella –la reacción de los dos chicos solo me aseguró que había dado en el clavo–.
– Carla fue importante para él, pero ya está –Lucas parecía no poder creer que este fuera el tema de conversación– si queréis saber más es cosa de Alan.
– Pero yo no preguntaría, no os incumbe a ninguna, y menos ahora –aclaró Dylan– ni siquiera deberíais de saber esto, no voy a responder a más preguntas y Lucas tampoco, se acabó.
– Gracias por la información –sonreí– nadie le va a decir nada a Alan, y de todas formas, tampoco es que lo viéramos para poder hablar con él.
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Sunset Academy
Science FictionJudith había llegado a la academia con la esperanza de encontrar pistas sobre la desaparición de su hermano. Mientras estudiaría la carrera de sus sueños, a lo mejor haría un par de amigas. Lo que no esperaba, fue conocer a seres tan especiales como...
