02.

671 42 1
                                        

12AM

Llamenla masoquista pero ahí estaba una vez más Roseanne observando a la día distancia a su profesora de Finanzas como una boba enamorada.

¿Quien podría culparla? Lalisa Manobal podría ser una amargada sin remedio pero seguía estando tan buena como el vino y tan caliente como un radiador.

Había estado intentando hablar con ella con respecto al asunto de las notas pero había sido inútil, era una persona realmente terca que se negaba a siquiera escucharla hablar sobre el tema, pero ella no podía rendirse.

A este punto seguiría reprobando sus exámenes y sus notas caerían, alguien más quizás incluso tomaria su lugar.

Eso no era algo que podría permitirse siquiera en millones de años, era algo extremadamente perturbador el solo pensar que alguien más seria capaz de superarla en puntuaciones de los exámenes o de promedio general.

Tomó un bocado de aire. Su mente comenzaba a divagar mucho y ya se sentía lo suficientemente mal como para continuar sofocandose.

—¿Sigues pensando en eso? —Soyaa interrumpió su ensoñación mientras abría la lata de refresco de colita en sus manos, clavandose un buen sorbo.

—No es fácil para mi. —Admitió sintiéndose una vez más devastada por lo ocurrido hace ya tres días.

Ella no lo va a negar, realmente era difícil aceptar que había reprobado un examen por primera vez en toda su vida, además, el haber visto el rostro lleno de decepción de Lalisa hizo qué colapsara en llanto en los baños.

No sabría como sentirse ya que Lalisa ahora la despreciaba o la mantenía en su lista negra de estudiantes insoportables, cosa que no quería.

—No exageres Rosie, fue un simple regaño. Deberías hablar con ella sobre el tema. —Propuso Soyaa sin mucho interés, solo estaba cansada de ver a su amiga suspirando con tristeza siempre.

Tomo un respiro mientras asentía, quizás podría intentar dialogar con su profesora para convencerla de que había sido todo un accidente y salvarse de cierta forma.

Miró de nuevo en dirección a Lalisa qué está vez la miraba, su mirada seguía siendo sería como si se aguantara de decirle algo, pero no podía hacer nada para detenerlo y hacer que dejara de verla de tal manera escalofriante.

Su mirada viaja a Soyaa de nuevo quien no o puede desaparecer su sonrisa divertida mientas disfruta de su bebida.

—Bien, hablaré con ella. —Se puso de pie con intenciones de dirigirse hasta donde ella estaba pero fue su propia amiga quien detuvo sus acciones.

La miró como si hubiera hecho algo malo mientras regresaba su trasero al asiento, definitivamente no sabía nada.

—Rosita, no creas que puedas ir así como si nada para hablarle, debes tener un plan. —Se encogió de hombros dirigiéndose esta vez completamente hacia ella—. Tienes suerte de que te hubiera detenido, sería un desastre.

—¿Y entonces que es lo que tu supones que yo haga? —Finalmente pregunto frustrada por no saber que hacer.

—Aww, mi pequeña, dulce e inocente Rosita. Solo debes hacer una cosa y esa seducirla. —Declaró con confianza.

Pero Roseanne parpadeo un par de veces sin lograr entender.

—¡¿Que!? —Se exaltó.

Eso sería más difícil de lo que pensó.

reprobada | chaelisaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora