OO2 | Un completo desastre.

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Pasaron algunos días luego de que Felix, junto con su hermano mayor, fueron a validar su inscripción en la universidad del Centro de Seúl.

En estos momentos el rubio se encontraba guardando sus maletas en el auto familiar, con ayuda de su madre, mientras que su padre, quien parecía no estar en sus mejores días, lloriqueaba sentado en los últimos escalones de la entrada a la casa.

Felix se hacía una idea del porqué su padre estaba muy sensible esos días.

—Seo In-Guk, ya deja de lloriquear y trae tu mugroso trasero aquí en este mismísimo instante—la mujer mayor, con algunas canas apenas notorias, llevaba quejándose de su esposo ya hace largos minutos.

Y no era para menos...

Felix negó con la cabeza muy divertido con la situación. Su madre estaba comenzando a perder la poca paciencia que tenía con su padre llorón.

—Es que no lo entiendes...—comenzó diciendo el mayor poniéndose de pie.

El hombre balbuceó luego entre hipidos, sacando un pañuelo desechable del bolsillo de su pantalón para sonarse ruidosamente la nariz. Felix hizo una mueca de asco, mientras que su madre jadeo en molestia.

—¡Papá, por favor!—está vez se quejó Felix, viendo a su progenitor con una mueca de desagrado.

El hombre mayor arrojó el pañuelo en un bote de basura a unos pocos pasos de él. Y comenzó a acercarse con un poco de pereza, sorbiendo al mismo tiempo por la nariz importándole poco la mirada incrédula de su esposa.

—Hijo mío... sabes que te amo con toda—mi alma ¿no?—las manos del hombre se posaron en los hombros de su hijo menor, viendo borroso por las nuevas lágrimas que amenazaban con escaparse de sus ojos.

—Lo sé, papá. Yo también te amo mucho—dijo abrazado a su padre, logrando que con aquel acto, el mayor volviera a romper en llanto sobre su hombro.

—No-No digas eso así de r-repente—entre llanto abrazo con fuerza a su hijo—. Es estoy sensible...

—Es peor que un bebé—dijo para símisma la mujer cerrando el maletero de la Chevrolet con fuerza—. In-Guk, ya deja dellorar ¿quieres?. Harás que lleguemos tarde.

—Mi hijo menor se va lejos de mi, ¿cómo quieres que deje de llorar?—sorbió por la nariz nuevamente, observándola—. Primero ChangBin y ahora Felixie, se estan están alejando de mí poco a poco y al final me quedaré solo.

—Vendrá todos los fines de semanas,¿verdad hijo?—inquirió al menor viéndolo por detrás de su esposo—. Además ChangBin aún vive aquí, y al parecer no tiene la intención de conseguir una pareja e irse de la casa—entre dientes la mayor respondió.

De verdad que su esposo se ponía insoportable a veces, pero de igual forma lo querían.

Felix sonrió con la mención de su hermano mayor, pero no dijo nada, solamente se dispuso a volver a dirigir sus ojos hasta su padre, quien no tenía la fuerzade voluntad suficiente para dejar de llorar

—Sí, papá—dijo—. Vendré todos los fines de semana. No creas que porque iré a la universidad te librarás de mi—con una adorable sonrisa el rubio dijo.

—¿Lo prometes?—inquirió el hombre con los labios abultados.

—Que vergüenza...—la mayor suspiro, sin que su pareja la escuchara.

—Lo prometo—y con una sonrisa sincera tranquilizó a su padre.

—¡De acuerdo!—In-Guk se limpió las lágrimas de sus ojos y mejillas rápidamente—. Suban al auto. Tenemos un universitario al que llevar -esta vez, con una enorme sonrisa y los ojos completamente rojos, In-Guk subió al auto.

Rude › HyunLixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora