Miles de miradas se plasmaban en mi.
Algo de silencio se escuchaba en el salón. Unos quejidos de llantos en la esquina se oían. Susurros en la parte de en medio y varias flores se notaban al rededor.
Veía que se acercaban varias personas frente a mi. Sus ojos se notaban enrojecidos, en sus mejillas veía correr varias lagrimas.
Al poco rato razone...
¡PERO QUE HIPÓCRITAS!
¿¡Que buscaban ahí!?
¿¡QUE BUSCABA YO AHI!?
¿Por qué mi madre lloraba?
¿Que fue lo que le hicieron?
¡Por dios! ¿Que le ocurre?
¿Alguien me puede decir en donde se encuentra mi padre?...¡Por dios incluso me río de mi!. Que pregunta tan tonta Eduardo.
Mi padre se había marchado años atrás.
¿¡Que!?, ¿Incluso creías que vendría por ti?
Ayuden me. ¡Que sea pronto!.
Necesito ayuda para levantarme de este ataúd.
No era más que solo un chico como cualquier otro, de diecisiete años, viviendo en una cuidad fuera del mapa.
Con muchas metas en la vida, pequeños esfuerzos logrados, sueños que jamás se cumplirán, pensamientos absurdos sobre la vida, con desprecios por parte de personas menos importantes.
Hubieron días que se convirtieron en nuevas oportunidades de cambiar lo que soy, cambiar algo de mi, como mis malos comportamientos, malas obras.
Como todos yo también tenia problemas y quizás yo también, merecía cariño.
Últimamente me había sentido muy inseguro de mi, de lo que hacía, sentía o pensaba.
Por alguna razón no pude solucionar eso.
Y te podría contar que si, tuve un autoestima muy bajo.
Aunque se que ese silencio no era bueno para mi.
No es bueno, me sentía tan perturbado.
En ocasiones me encontraba tan desesperado que solo me perdía.
Era estar en una calle oscura como un jueves por la noche a media tormenta, la noche se hacia más larga, más fría o, ¿Quizás yo me volví demasiado frío?.
Pero seguí dando vueltas y vueltas al asunto que solo encontraba una manera que podría solucionar esto y sabia cual era.
Debí tener el valor para vivir un día más o una semana más o hasta que mi vida hubiera mejorado y los pensamientos suicidas desaparecieran.
En esos momentos me imaginaba como seria estar muerto o, al menos como no estar vivo.
Después de todo había perdido el interés por seguir con mi vida, mi absurda vida.
Aunque aún tengo una pregunta; ¿Cómo se paga el suicidio?
-¿Te vas al infierno?, ¿Cierto?
-¿Donde más podría ser?
Si existe dicho lugar supongo que acabaré ahí.
Bueno, solo quería estar seguro, gracias.
Meses atrás...
Odiaba levantarme a temprana hora los fines de semana.
Lo primero que hice fue ir al retrete a lavarme la cara. Por un par de minutos me quede observándome en el espejo, ¿Y sabes que fue lo que vi en ese maldito espejo?, ¡absolutamente nada, nada bueno de mi!
Siempre estoy de mal humor, ando insultado a mis padres, maldiciendo a todos, deseándome la propia muerte, guardando silencio en un asiento cuando todo anda mal, pidiendo perdón cuando no debería, dejando correr por mis mejillas estas lagrimas que son sin razón alguna por un sentimiento absurdo, mostrándote una sonrisa hipócrita, teniendo ganas de desahogarme al instante, ¡que no lo puedo soportar más!, ¡no!.
¡Solo quiero sacar esto que impulsa a no seguir!
De pronto ruido se escucho dentro del retrete.
Era un espejo roto y los nudillos de el chico desangrándose en el lava manos.
Me sentía más que bien, así ya no me podría fastidiar el que se encontraba observándome en ese maldito espejo, era un fastidio, siempre estaba con sus estupidas ofensas hacia mi, no hacía más que arruinar mi absurda vida.
Necesito un poco de alcohol y algodón que esto tiene que sanar.
No se encontraba nadie en casa.
Mi mano estaba un poco mal, pero que más daba, me sentía mejor.
Me fui a recostar en mi cama mientras se me apetecía desayunar.
No hacia mas que mirar el tonto techo de la habitación. No se me venia nada a la mente en ese momento.
Que asco de día, era domingo. Habitualmente suelo ir a la iglesia esos días.
Esperaba a que pasaran por mi unos amigos.
Mi mano estaba con unas vendas, aun sangraba, estaba de más, no me importaba.
Miraba a todas las persona de mi al rededor, las mismas de todos los domingos, algunos los mismos hipócritas de siempre incluyéndome a mi.
Igual y siempre he pecado. Pero siempre e tenido una pregunta, ¿Dios estará en contra de los homosexuales?.
Me refiero a que, ¿Por que la iglesia se opone?, ¿Tan malo es serlo?, ¿Tan grande pecado cometemos por tener atracciones de una persona de mi mismo sexo?.
Quizás existan pecados mayores que eso, pero por que lo toman así.
Regrese a casa. Mi madre y mis hermanos estaban ahí desayunado.
El resto de mi día no importaba.
Como todas las noches me encontraba acostado en la cama tratando de poder dormir por un par de horas y esperar que en mis sueños estén las mismas pesadillas de siempre, en la que yo moría, pero nunca sucede, cuanto espero que pueda suceder en verdad.
ESTÁS LEYENDO
Pasos en ciego.
Teen FictionSolamente soy un chico al que no se le espera algo malo, en cambio ellos no me conocen aun.
