Aunque éramos de distintas galaxias, su fuerza de atracción me sacaba de órbita
-Anónimo-
Sus dedos entraron en calor al juguetear con los míos. La distancia no existía entre nosotros, sentados en el mismo asiento del fondo de una de mis cafeterías favoritas y famosa por su delicioso Croissant.
—¿Por qué no pediste el café para llevar, detesto esperar— comentó Haysel molesto.
—Mocaccino—lo corregí—porque es mejor tomarlo aquí, y así podré escuchar todo lo que me tengas que explicar con mayor tranquilidad y disfrutar de la bebida.
—Hubiera prefiero estar en tu departamento, sentada en mi regazo mientras acaricio tu espalda y algunas partes más que quisiera explorar mientras beso tu cuello—me susurró tan tranquilo pero a la vez perverso.
Mis mejillas tomaron un tono carmesí por el inesperado comentario.
—Estamos para conversar— lo miré con mucha pena.
—Puedo hacer las dos cosas al mismo tiempo— se acercó marcando con un beso mi cuello haciendo que mi cuerpo se estremezca con aquel acto— ¿Ya te dije que me gusta ver el efecto que dejo en ti?—lo sentí sonriéndome.
—No hagas eso— busque su rostro y besé su mejilla exhalando su fragancia y calidez.
—Me siento muy cansado— inclinó su cabeza hacia mi hombro para apoyarse. Rodeó sus brazos a mi cintura un tanto posesivo. Más bien como si fuera yo un oso de peluche para él.
—¿No lograste dormir?— acaricié algunos mechones de su suave cabello, aquella escena me gustaba mucho quien diría que aquel rey le encantaba ser mimado—Haysel me hubieras dicho, así podríamos dejar la reunión para otro día.
—Quería verte y tenerte entre mis brazos, debo explicarte del mal entendido, aparte no podía dormir tenía que vigilar al bestia de Frank para que no hiciera una locura, al menos Aris lo puedo calmar poco a poco, sin ella las cosas estarían muy graves.
—Frank lo superará—afirmé un poco preocupada.
—Lo sé, pero está tardando mucho, cuando le sucedió a Caín, el efecto duró unas pocas horas y con Frank pensábamos que sería igual de fácil.
—¿A Caín le sucedió recientemente?— pregunté curiosa y sorprendida.
—No, fue hace mucho tiempo, como unos 40 años atrás.
Antes de que siguiera hablando, el mesero se nos acercó a entregarnos la orden. Dos Croissants de jamón y queso holandés con un mocaccino y un café amargo.
Apenas se alejó aquel joven, me descuide por unos momentos, Haysel mordió suavemente mi oreja haciéndome poner la piel de gallina.
—¡Oye! estas muy raro hoy, ya está nuestro pedido chico piraña— volví a quejarme, pero él permaneció muy cerca regalándome un corto beso en mi mejilla.
—No me interesa ese pedido, me importas tu.
Miré al frente sin saber qué punto exacto mirar, las mejillas estaban rojas, seguido escuché que soltó una minúscula risa al ver mi reacción nerviosa. Nunca me imaginé a Haysel siendo cariñoso, estaba sorprendida ante esta situación.
—Haysel—lo nombré sonando a regaño.
—Pequeño bicho— soltó un suspiro pesado, desvaneciendo su sonrisa perfecta ya que sabiendo que me debía una larga explicación.—Esta bien, no te pido que me entiendas, tampoco que me apoyes en lo que haré, pero quiero que estes lejos de esto, me refiero lejos a que no intervengas en mi venganza, ¿Entendido?.
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SUEÑO VACÍO (COMPLETADA)
Mystery / ThrillerEn el mundo de Haysel, el deseo y la venganza se mezclan. Ellyn no puede resistirse a su atracción, pero cuanto más se acerca, más descubre de los oscuros secretos que él guarda. ¿Qué es lo que realmente lo hace tan peligroso? Descubre la verdad det...
