Orario

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Todo era un caos

Cuerpos desmembrados, ríos de sangre, adultos ancianos y ......... Niños

Observe impotente mientras apretaba mis puños como los ríos de sangre solo aumentaban y con ellos los cuerpos en lo que parecía ser una montaña de cadáveres, como una ofrenda a un Dios.

-Quien sea que haya hecho esto ya se ha ido del lugar-

Un repentino pensamiento llegó a mi mente y corrí, no sabía porque, simplemente lo hice.

Al seguir por el camino que había marcado en estos días llegué a lo que hasta hace unas horas era mi hogar.
Estaba destrozada, no era muy grande para considerarse una mansión, pero tampoco era pequeña, lo que esperarias de un padre comerciante.

Entrando me encontré con la escena que me...temía?
No había convivido mucho con ellos por lo que no les tenía mucho afecto, pero por primera vez en mis dos vidas,
No me sentí presionado, presionado de cumplir las expectativas de personas que no conocía, solo por haber nacido con un "don", un don que me llegó a convertir en el más fuerte, jum, tenía sentido decir esto ahora.

Están muertos después de todo.

Mi "padre" enfrente de mi "madre" en una escena que podía categorizar como una masacre unilateral.

-Creo que intento protegerla, pero no pudo y terminaron con sus vidas-

Pude sentir como la venda que tenía en mis ojos se humedecia del lado izquierdo.
Si tuviera que adivinar diría que estoy llorando, pero solo por un ojo, el mismo que ojo que seguía igual después de mi reencarnación.

Adentrándome más en la "casa" me dirigí a mi cuarto a por mis ropas, tenía que conseguir unas nuevas, después de todo se estaban quedando cortas para mí crecimiento desenfrenado debido al mana de la naturaleza y su aceleración en mi crecimiento, luego de tomar mis cosas me dirigí a el cuarto de mis padres y tome todo lo que considerará útil.

Encontré una pared falsa detrás de una estantería, al cruzar me di cuenta de que era como una bóveda donde estaba el dinero que tenían ahorrado mis padres y también encontré lo que quería suponer que era mi regalo de cumpleaños.
Era una espada, no muy diferente pero tampoco era de mala calidad la Vi durante un momento y luego la tome, nunca necesite de una arma como una espada o algo parecido, el infinito me permitía cortar cualquier ataque a corta distancia, exceptuando aquellos casos como Toji.
Pero ahora no tenía el infinito, no tenía esa protección, tenía que adaptarme al momento, y el momento me decía que debía utilizar un arma.
No era tan bueno en ello como Maki, pero podía defenderme.

-Anunque siendo sincero, creo que me iría mejor con una lanza-

Terminando mi diálogo salí de lo que fue mi hogar.

-Volvere a mi antigua posición como el más fuerte, por el Satoru de este mundo, El Satoru cuyo apellido no llegue a saber ni nunca lo sabré y por el Satoru Gojo que alguna vez fui, Aquel que pondrá el mundo bajo sus pies.-

Diciendo esas últimas palabras transporte los cuerpos de mis padres y a los demás aldeanos a la colina que solía frecuentar y usando magia de tierra cree un agujero para cada cuerpo.
Probablemente la magia de tierra era la que más tiempo me tardaré en dominar, es fácil de manipular, pero dentro de esta magia se incluia todo los metales así como las rocas y cristales. Usando esta magia cree una lápida para mis padres, no está demás decir que no sabía sus nombres, mi madre llamaba a mi padre "cariño" y mi padre solo decía "Su" cada vez que se refería a mi madre, tal vez sea por su nombre o algo que haya pasado, también lo hice con aquella chica que me ayudó el primer día que llegue a este mundo.

"Aquel que..."Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora