Un juego de amor y odio donde la mafia mas poderosa de Japón tiene problemas con una chica transferida de EE.UU a JAPÓN, todo para detener a los criminales más buscados por la policía de Japón BONTEN y en la llegada de __ comenzara un juego...
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17.
Las manos de Rindo eran lo bastante fuertes como para levantarme y poner mi cuerpo encima de la mesa, apesar de todo eso no tenía palabras, porque no me alejo de él, esto no es parte del plan, verlo delante de mi con su pelo morado me hacía ver lo atractivo que es.
Aún así, los dos somos muy diferentes, él es un ejecutivo de Bonten, la organización a la que planeo arruinar.
— una hora sera mas que suficiente para que disfrutemos — Su sonrisa era de notable pero mi tensión también.
<¡Reacciona!> no entendía por que dejaba que él me toque cuando no deje que nadie lo haga en toda mi vida.
Me sentía muy tímida ante el, muy. Sumisa.
— creo que el gato te comió la lengua, vamos di algo — me acerque a ella, no quería demostrarlo pero quería preguntarle por qué estaba enojada.
Porque reaccionó de esa forma con Rafael y porque a pesar de a ver sido violada no me está apartando.
<por que dejo que me haga esto. ¿Estoy cayendo en la locura? > de repente sentí como Rindo me beso con desespero pude sentir como absorbía a propósito todo mi aire mientras sujetaba mi cintura. Estuvimos un rato así pero se nos acabo el aire Separándonos
— se lo que te hizo Koyiro yo no seré como él dime, ¿quieres hacer esto? — necesito una respuesta clara, si ella no quiere no pienso obligarla.
Mis mejillas ardieron por esa confesión, ví sus ojos y ví como decía la verdad.
< por que me pregunta eso, él es un mafioso estas palabras no lo diría alguien como él>
Pero aún así deseo que me toque, es estúpido viniendo de parte de una agente de Estados Unidos, mire la puerta por unos segundos.
Podríamos salir por esa puerta ahora mismo y olvidar esto o disfrutar ahora lo que venga y me arrepiento luego.
Escojo la segunda opción.
Necesito esto.
— si.
— bien — volví a besarla haciendo que nuestros cuerpos se unan aun más quitando su saco que me estorbaba en la vista.
Admito que Kokonoi escogió bien su atuendo, esta malla deja ver sus pechos sujetados por el sostén.
Solté un suspiro. Rindo metió su mano por debajo de la malla y empezó a masajear mi pecho con su mano derecha por encima de mi sostén con su otra mano bajo hasta tocar mis bragas
— Estas mojada, eso es mas divertido — le saque rompiendo una parte, nadie se daría cuenta que no los llevaba, el que lo viera o notara moriría.
Empecé a meter dos dedos dentro de ella. Haciendo que al instante se apegue más a mi.