CAPITULO 02

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22 DE DICIEMBRE, 2014.

Había pasado más de una semana desde mi cumpleaños y la cena con el prometido de mi madre.

Sobre ella, ella estaba más que feliz. Llegaba del trabajo con la sonrisa tan pegada a sus mejillas y las mismas sonrojadas.

El prometido de mi madre era un noticiero famoso. Tan famoso que no lo conocía, pero no era su culpa, nunca veía noticias a pesar de que mi mamá trabajara en la misma agencia del señor Kim.

Nos reunimos hace dos días en la casa del señor Kim. Podía jurar que nunca había visto una casa tan grande fuera de las películas, al entrar te daban la bienvenida los sofás de piel de color blanca y la alfombra aterciopelada de color marrón. Las paredes eran no tan blancas a comparación de los sofás, y el piso tenía unas líneas doradas contrastadas con el piso blanco. Al aparecer amaban el blanco en esa casa.

Sobre Kim Sunoo... Sunoo era alguien parlanchín, aunque nos conociéramos desde hace seis días había ganado la confianza suficiente como para mandarme mensaje todos los días desde que le di mi número telefónico. Un: ¿Qué haces? O ¿Cómo están? Encabezaban la conversación y solamente terminaba con unos cuantos mensajes más.

Me había acostumbrado a Kim Sunoo a pesar del poco tiempo, era alguien agradable tan solo con oírlo hablar. Fue como si tuviera la serotonina por todo su ser y se la inyectara a otros tan solo con verlos.

Era increíblemente encantador.

El señor Kim me había pedido que iniciara a partir de hoy a ayudar a Sunoo con sus clases, como era un año mayor que él tenía mayor conocimiento sobre su grado. Ya me estaba preparando para la universidad y él todavía estaba entrando al último año de preparatoria.

Ese día había amanecido cómodo y feliz. Mamá ya se había ido a trabajar y yo tenía que ir a casa de Sunoo para ser su guía.

Con un puchero en sus labios, Sunoo, batallaba por responder el problema de álgebra

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Con un puchero en sus labios, Sunoo, batallaba por responder el problema de álgebra. Repiqueteaba el lápiz con nervios, la hoja estaba arrugada de tantos borrones en ella por un indeciso Sunoo.

Recosté mi cabeza en la mesa y bostecé falsamente. Habíamos estado ya casi dos horas en la biblioteca, aunque son casi vacaciones a Sunoo no le gustaba faltar a la preparatoria, así que despues de su horario de clases pasamos a comer teokbokki y luego pasamos aquí.

Sunoo me miró de inmediato con total impresión, el lápiz había dejado de golpear la mesa. Sonreí totalmente encantado, Sunoo era... tierno. Recuperé la compostura y jalé la hoja hacia mí y agarré el lápiz que estaba al lado mío. Señalé la pregunta con mis manos y le leí la pregunta a Sunoo como si no la hubiera leído más de 50 veces en lo que lleva de las horas.

—¿Entonces, cuál es la respuesta? —le dije al terminar de explicarle nuevamente.

Sunoo se llevó las manos al pelo y lo agarró sin nada de fuerza, mostrando su noble frustración.

—No entiendo nada. Odio esto.

Esto había tomado más tiempo de lo que había imaginado. El café con leche que había pedido Sunoo no estaba tomado y ya se había puesto frío por estar tan concentrado en las preguntas.

Le volví a explicar una y otra y otra vez hasta que las ecuaciones se le quedaran en la mente hasta soñarlas.

Ese mismo patrón seguimos hasta que sunoo pudo entender un poco más. Luego nos despedimos afuera de la biblioteca con el tiempo frío y nublado. No iba a mentir, las tres horas anteriores no habían sido para nada tediosas, de hecho no quería que terminara.

—Muchas gracias, Sunghoon hyung —dijo Sunoo con los mechones de su pelo desparramados en su cara por el viento. Su sonrisa tenue me hizo sonreír también.

Metí mis manos a los bolsillos delanteros de mi pantalón.

—No hay de qué, creo que aprendiste mucho hoy.

—Siento si fui mucha molestia para tí, sé que no soy alguien aplicado en lo que va de las matemáticas, pero prometo tener una buena calificación. Lo prometo.

Sunoo alzó su mano en modo de juramento, reí enternecido y llevé una mano a la cabeza de Sunoo e hice desbaratar su cabello.

—Lo harás, Sunoo.

Sunoo había comenzado a caminar, con los pies hundiéndose en la nieve que le hacía ver gracioso. Cuando me di la vuelta porque creí que ya no regresaría. Escuché a Sunoo decir desde lo lejos:

—¡Nos vemos en navidad!

Me voltee de nuevo y alcancé a ver a Sunoo correr totalmente entusiasmado. Parecía realmente feliz y por alguna razón eso sintió tan bien para mí que de pronto comencé a sentir un poco de calor aún con el áspero frío que estaba haciendo.

Ese día había tomado el autobús, había llegado a bañarme y a hacer la cena, también al momento de estudiar para el examen de ingreso a la universidad y, en ningún momento, había dejado de pensar en lo bonito que era Sunoo.

¿Qué puedo hacer para dejar de pensarte como alguien importante?

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⏰ Última actualización: Mar 07, 2024 ⏰

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