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Cuando Rivers vio a Rocio caminar hacia ella, podía jurar que podría gritar en ese mismo instante. Es obvio que estaba emocionada, era su crush desde que la conoció hace un año en un evento del colegio, iban a salones separados a pesar de tener casi la misma edad.

—Hey, hola —dijo Rocio con una sonrisa, una que derritió el corazón de menor.

—Hola —devolvió tímidamente. Es cierto que Manoban era muy extrovertida y se animaba a todo, mas con su crush en frente, le era complicado mantenerse cuerda.

Las dos caminaron un par de cuadras, no muchas en realidad, hasta llegar a su casa. Charlaban sobre cosas sin importancia, lo que fuera para no mantener un silencio incómodo. Temas como sus cosas favoritas, el clima y lo extraño que era esa situación, pues a penas se conocían y estaban a punto de pasar una tarde juntas.

La casa de Samantha estaba vacía cuando llegaron, lo que no era extraño puesto que los padres de la chica siempre estaban trabajando a esa hora.

Subieron las escaleras entre alguna que otra risa, hasta que al entrar al cuarto, Rocio se impresionó.

—¿Luces LED y una bandera de arcoiris encima de tu cama?

—¿Algún problema con eso? —no había sonado brusca, ella entendió el humor en sus palabras.

—Nada, nada —levantó sus manos en una señal de rendición y procedió a entrar—. Me gusta tu pieza.

—¿Quién le dice pieza a un cuarto?

—Ni que la casa fuera una fracción.

—Ni que fuera un rompecabezas.

Ambas rieron luego de eso, era genial lo bien que se habían llevado en tan poco tiempo.

Samantha le ofreció algo de comer y tomar; un poco de jugo y unas palomitas que tenía hechas desde la noche anterior. Todo era perfecto con las luces en color azul, así que la rubia conectó su celular al parlante y puso la primera canción.

We fell in love in october.

Mientras Rocio comía un poco, escuchaba la letra sintiéndose un poco incómoda de repente. No entendía el porqué, pero el "you will be my girl" acompañado de la suave voz de Samantha, que no pudo resistirse a cantar la canción, la hacía creer que tal vez ella no cantaba tanto para sí misma.

—¿Te gusta? —preguntó cuando estaba por terminar.

—La verdad sí —fue sincera, no era música que escuchaba normalmente pero fue suficiente para captar su atención.

Samantha se sentó a su lado cuando la segunda canción sonó; I wanna be your girlfriend.

Tomó un poco del jugo de naranja, Rocio se sentía ahogada con la chica tan cerca suya. Creyó que era momento de decirle a la rubia que solamente tenía intenciones de ser su amiga.

Pero cuando esa parte justa de la canción llegó, se miraron a los ojos y Samantha cantó:

—I don't wanna be your friend, I wanna kiss your lips.

Y así como lo dijo, ella besó a Rocio.

Fue un beso que ninguna se esperó, pero que aún así no se separaron de inmediato. Samantha había descubierto lo suaves que eran los labios de su crush, y Rocio descubrió que besar a una chica no era tan desagradable como pensó.

Pero eso estaba mal, ¿no? Rocio era heterosexual, completamente.

Se separaron luego de unos segundos, y ante la cara de sorpresa de Rocio, Samantha decidió que era mejor disculparse.

—Rocio... perdón, yo...

—Cállate, Samantha —interrumpió, poniéndose de pie—. Sólo... sólo callate.

La rubia así lo hizo, sintiéndose una tonta por completo por haber hecho eso. Pero no se arrepentía para nada.

—Me tengo que ir —agarró su mochila y abrió la puerta, saliendo lo más rápido que pudo.

Samantha no la detuvo, sólo se quedó ahí.

I wanna be your girlfriend || Factor R AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora