Capítulo | 3
Sara ||
Había pasado una semana desde el café con tom.
Aquel número desconocido no volvió a llamarme, El único suceso raro fue sentir que me espiaban, pero supongo que era normal, o bueno, eso creía creer yo
Hoy tenía un último evento, Aunque este no era mío, pero iría ahí con una nueva amiga que me hice en una de mis primeras firmas, con greta, ¿se acuerdan de ella?
Y después de este evento, Mañana por la mañana ya me iría devuelta a Alemania
Toc toc!
Me levanté casi corriendo y abrí la puerta emocionada
—Tom!— me saludo con un beso en la mejilla y lo dejé pasar
—Cómo estás? Traje vino, snacks, yy t- — sacaba las cosas de una bolsa y las ponía en la mesada de la cocina, pero freno mientras veía algo
No entendí y me acerque a él
— Iras? — Frunció el ceño alfo incómodo
— Me invito una amiga qué conocí aquí, tu también iras ?— Sonreí respondiendo mientras veía la invitación al evento
Me miró por vario segundos y dejo la invitación en la mesa
— Oh, y, Podría saber cómo se llama esa amiga?— Hablo sin verme
No conocía muy bien a tom, Osea, esta semana estuvimos haciendo planes y planes a lo loco, y hoy, comería en casa, y después de eso me iría al evento con greta
— Greta, la conocí en la primer firma de libros..estás bien?— frunci el ceño.
Asintió sonriendo y saco otra cosa más de la bolsa de lana
Sonreí casi riendo y me levanté a buscar copas
— No comprendo como no te olvidaste de que me gustaban, Habló tantas cosas en un segundo qué hasta yo me olvidaría — Reí. Me había traído doritos, y no solo un paquete, si no cuatro y eran enormes.
Lo que era tener dinero..maldito tom, le robaría todo lo que tiene en la billetera y su cuenta de banco
Nunca supe bien de que trabajaba, No nombro nunca eso, pero ganaba demasiado bien, Tanto que tenía departamentos, casas, cabañas, mansiones y todo lo que te puedas imaginar, En otros países que seguro nunca iba
— Mañana volverás a Alemania, verdad? — Se levantó y me ayudo a poner las cosas en la mesa
Si admiraba algo de este hombre, Era la elegancia y delicadeza que tenia, Nunca fue vulgar ni dijo o hizo algo que me haga sentir incomoda, al contrario, su simple presencia me hacia tranquilizarme
Y aunque no lo conocía muy bien, Hizo que le tenga cariño. Aunque bueno, el era MUY serio, casi nunca se reía y hacia chistes, pero suponía que era su personalidad
— Te recomendaría no ir esta noche, Digo, Para qué descanses bien para mañana. — Aveces me daba miedo y risa este hombre — A mí me invitaron, Pero será muy aburrido, Y la gente que estará ahí, no es muy.. cómo decirlo — Dudo — Buena y pacifista que digamos — me miró
— Tu no eres muy pacifista, o me equivoco? — Sonreí
— No lo haces, arella, no te equivocas — Soltó una leve risa nasal
