CAPÍTULO 2

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¡Incómodo! ¡No puede ser más incómodo!

Antes de dirigirnos hacia nuestro incierto destino recogimos a Harry hermano mayor de Kim. Él y Keiner son amigos desde chiquitos incluso asistieron juntos al instituto.

Harry, Kimberly y yo vamos en el asiento trasero de la camioneta. No tengo idea en que momento termine sentado en medio de los dos. Lo único en mi campo visual son las manos entrelazadas de los "enamorados". Volteo hacia el retrovisor interior y me encuentro con unos ojos color miel mirándome, apartó la mirada rápidamente hacia el celular de Kim.

— ¿Qué ves? — pregunto acercándome a su hombro.

— Instagram, pero no hay nada bueno — cierra la aplicación — ¿Quieres escuchar música? — saca sus auriculares de la mochila.

— Mientras yo escoja la música — tomo el audífono.

Me recuesto en su hombro, viendo aun las manos de Keiner y Pao entrelazadas. Hace mucho tiempo deje de ponerme triste, pero los pinchazos en el pecho se han quedado conmigo. Mentiría si digo que me alegro por ellos.

<...>

¿Cómo termine aquí?

Observo a Pao de reojo, se encuentra acostada sobre una manta que extendió en la arena. Extiende una de sus piernas y acomoda uno de sus brazos bajo su cabeza. Si me gustaran las chicas definitivamente hubiera terminado enamorado ella, es simplemente perfecta. Se encarga que su ropa siempre este a la moda, domina el maquillaje a la perfección y estudia una carrera difícil. Keiner definitivamente se gano la lotería con esta chica.

­—¿Gabriel? — su voz me provoca un sobresalto. Me perdí observándola, que vergüenza y más porque estamos solos. Frente a mi esta el basto mar y en sus orillas están Keiner, Kim y Harry bromeado.

—Disculpa — digo en un tono bajo. Escucho una risa de parte de ella.

—No he dicho nada y ya te estas disculpando — olvidaba por completo que le gusta jugar conmigo —. En todo caso me tengo que disculpar yo. Te sacamos del instituto en tu primer día. Lo siento.

—Bueno acepto tus disculpas, aun que Kim fue la que me arrastro hasta aquí.

Los siguientes minutos permanecemos en silencio. Empiezo a jugar con mis dedos ¿Acaso no piensan volver?, ¿Por qué ella no fue con ellos? Dios, no soporto la incomodidad.

—¿Cómo va la universidad? — me atrevo a preguntar.

—Bien. No mucho que contar pase con buenas calificaciones y ahora me enfrentare a mi tercer año.

—Mucho ánimo.

—Gracias igual para ti.

Volvemos a quedar en silencio ¿Solo debería enterrarme en la arena? Kim te odio. Me recuesto en la arena y cierro mis ojos, esperando hacerme el dormido y que ella lo crea.

—¿Gabriel has estado enamorado? — abro mis ojos de par a par.

—¿Qué?

¿Lo han descubierto? No, tranquilo. Respira y responde con naturalidad.

—Creo que no — respondo.

—Has hecho bien. El amor es la peor cuerda que te puedes atar al cuello — se levanta para quedar sentada en la arena. Lleva gafas de sol, pero puedo notar que esta viendo al frente donde se encuentra Keiner y los demás —. Siempre he pensado que cuando decidimos saber sobre el sufrimiento que ha pasado una persona, nos hace querer darle el mundo acosta del nuestro. En el fondo sabes que esa persona es perfectamente capaz de conseguirlo por si sola, pero te convences que eres necesario para su felicidad. Muchas veces me he preguntado ¿Cómo hago para pasar el resto de mi vida a su lado? Si algunas veces he visto sus ojos tristes y ni viéndome a mi se ha alegrado — hace una pausa y suspira —. Lo siento, creo que el mar me pone sentimental. Me uniré a ellos.

La veo caminar llegando hasta ellos. Siento un nudo en la garganta ¿Son así de fuertes sus sentimientos?, me hace sentir un niño caprichoso que solo se hace creer que sabe lo que es el amor y el sufrimiento. Sus sentimientos son más fuertes que los míos debo olvidarlos de una buena vez.

Todos se divierten a la orilla del mar. Keiner toma a Pao de la cintura llevándola hasta dentro del mar, todos ríen como en una película perfecta. Una vez más me recuesto sobre la arena ¿Qué debería hacer hoy en adelante?

<...>

Al llegar la noche decidimos pasar a un parte de diversiones. Hay luces, comida chatarra, juegos mecánicos y gente por todos lados. Lo que más resalta del lugar es la gran montaña rusa. Kim y los demás caminan delante de mí platicando y bromeando ¿Estarían haciendo lo mismo si yo no estuviera aquí? Todos se detienen, frente la tienda de boletos.

— Subamos ahí — Kei señala la montaña rusa.

— Paso — dice Pao.

— Yo igual — añade Harry.

— Ni loca me subo ahí — Kim era obvio que no subiría.

— Quedamos dos — me voltea a ver Kei — ¿Vamos?

Veo a Pao y seguido a Kei. Ya que estrés con estas situaciones. Gabriel solo es una tonta montaña rusa no un motel, nadie te descubrirá.

— Está bien, pero tú pagas los boletos - aceptó y él sale corriendo a comprarlos.

Nos sentamos en los primeros dos asientos, un trabajador ajusta las barras de seguridad. Observó a Kei de reojo, su cabello castaño está alborotado por la sal del mar su cabello no es largo aun así parece un gato engrifado. Contengo una risa bajo mi mirada hasta sus pulseras de cuero las cuales hacen que su muñeca resalte.

— ¿Me veo mal? — dice de pronto y doy un pequeño salto —. Te gustan — señala su muñeca —. Las compre hace tiempo en una feria y me asombra que sigan en buen estado.

— Se te ven geniales.

Aparto mi mirada. Gabriel debes dejar de hacer esto. Me percato de lo aterradora que se ve desde aquí la montaña rusa. En que me lio me metí por dios, mi corazón se comienza acelerar y mis manos a sudar.

— A ti se te vería más genial, toma — me extiende una pulsera con un ancla de adorno.

Miro la pulsera y luego lo miro a él esperando que me diga que es una broma, pero él tiene una de sus tantas sonrisas que hacen que no pueda decir "no". Decido tomarla, la guardo rápidamente en mi bolsillo cuando siento que el carrito empieza avanzar.

Ir al frente te permite vivirlo en otro nivel, de no ser que no he comido seguro ya hubiera vomitado. Esta cosa va demasiado rápido. Justo llegamos a lo más alto en el momento que se deja caer el carrito los gritos de la gente quedan silenciados cuando siento la mano de Kei sobre la mía, su rostro si que da gracia, sus ojos están cerrados y el esta gritando ¿Por qué no escucho su grito? Rio, sin apartar su mano. Me podría dar un paro cardíaco justo aquí.


<...>


Por fin regresamos a casa. Mi mente no deja de repetir ese momento antes del juego solo de pensarlo mi corazón comienza a latir de nuevo. Saco de mi bolsillo la pulsera que me regalado Kei. Sonrió a medias.

Llegue tarde, me escape y estuve en una montaña rusa a solas con Kei. Un año atrás estaría saltando sobre la cama mintiéndome, pensando que tengo esperanza con él, pero si soy realista eso nunca pasara y es aterrador saber que amas a una persona que jamás podrás abrazar o simplemente nunca podrás decirle tus sentimientos.




Tragedia o Comedia ¿Cuál es mi vida? |BL|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora