El dolor puede aliviarme un poco, luego de insolar las preocupaciones qué, ha día, pasan por mi.
Consigue una fuente y vierte en ella mis deseos. Consigue la última vez que fui feliz. Dile a esos momentos. Que me enseñen a vivír.
Qué me desvívan la maldad qué existe hasta en el templo y lo utópico de querer ganar e ir contra el mundo.