-¡Dylan, sal de aquí, tú no puedes ver a la novia! - gritaba Maartu a todo lo que daban sus pulmones.
Estaba estrangulando a Dylan con la puerta para que saliera de mi habitación.
Era algo exagerada, aún llevaba puesto el pijama y ni siquiera me había lavado el rostro todavía, así que no tenía nada de especial como para que Maartu se volviera loca.
-Sólo quiero darle un beso de buenos días, Maartu — protestó él y asomó la cabeza por el umbral.
Mis amigas se reían de la pelea entre la hermana de Nash y Timothée, pero yo me apiadé de él y fui hasta la puerta para que dejara tranquila a la pobre Maartu que hoy estaba con los nervios de punta.
-¿Con un beso nos dejas tranquilas? -le pregunté.
Él sonrió de medio lado y asintió, así que hice a un lado a Maartu y besé a Dylan en la mejilla.
-Espera, eso no vale -comenzó a reclamar.
-Nunca especificaste donde tenía que ser el beso, ahora vete o Maartu arrancara uno por uno tus amados cabellos de oro.
Le cerré la puerta en la cara y suspiré agotada, controlar la risa en un día como este sería difícil.
Maartu se puso a trabajar de inmediato, ordenó las cosas que utilizaría y mandó a mis amigas a llamar a la "estilista" que me prepararía. Era algo incómodo ser analizada desde todos los ángulos por Maartu como para que viniera otra persona a hacer lo mismo.
En diez minutos, Fati volvió con una mujer alta y delgada vestida en un traje con estampado de leopardo, me asustó que ella fuera mi estilista. Me asustó muchísimo.
Pero resultó que para vestir a otras personas no era tan mala. No cambió nada del vestido que elegimos y dijo que lo mejor sería maquillarme con una capa suave para no parecer payaso. Estuve de acuerdo con ella y le caí bien.
Me dijo que lo primero que teníamos que hacer era relajarme, que sabía que era un día muy especial para mí, pero que también sería estresante. Le dije que no estaba nerviosa, aunque solo lo dije para mentirme y mantener la
cabeza sujeta al cuello durante el día. Más la estilista era astuta y me obligó a tomar un baño de esencias florales.
Mientras me bañaba, me puse a pensar en la luna de miel, sería un tema para cuando Timothée y yo dijéramos el "sí". Nos iríamos de viaje para las vacaciones de verano quedaban tres semanas para salir de la escuela así que la espera tampoco sería muy extensa. De todas formas,
sabía que tanto Dylan como yo estábamos muy
nerviosos con respecto a ese viaje y lo que sucedería allí,sería la máxima prueba de si es que este matrimonio funcionaría o no.
La boda sería a la puesta de sol,a pedido de Dylan que decía que era elemental que fuera a esa hora, como a mi no me había importando, le dejé hacer lo que quisiera, pero ahora me arrepentía. Estar toda la mañana siendo arreglada para unas cuantas horas era devastador,y el que Sol,Fati y Abi se burlaran de mí y los tubos que tenía en la
cabeza para el peinado no era gratificante.
A la una bajamos a comer y nos encontramos con Dylan y Anne que iban de un lado para otro hablando por celular. Anne se encargaría de que todo saliera de acuerdo el plan de Dylan y Maartu de que nada se arruinara, mi madre debía estar arreglándose en su habitación y mi padre buscando el pastel. Todos tenían una tarea para la boda, excepto yo.
Cuando le comenté eso a Abi en el almuerzo, Dylan alcanzó a escuchar y rechistó.
-Por supuesto que no puedes hacer nada, tu tarea es verte hermosa para mí y ser feliz por el resto de tu vida, no quiero abrumarte con los preparativos -me dijo robándome un beso y volviendo a la carrera interminable a través del celular.
Decidí hacerle caso y dejar de preocuparme,ya sería bastante dificil caminar con un vestido y un velo de metros de largo sin caerme y hacer el ridículo.
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Marry Me. | Dylan Kingwell.
Fanfiction- 𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘦 𝘤𝘢𝘳𝘪𝘯̃𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘦 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴, 𝘋𝘺𝘭𝘢𝘯 - 𝘥𝘪𝘫𝘰 𝘮𝘪 𝘱𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘳𝘢𝘥𝘪𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘶 𝘵𝘳𝘢𝘫𝘦 𝘯𝘦𝘨𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘧𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘤𝘪𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘨𝘦 𝘩𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘰𝘤𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯- 𝘲𝘶𝘦�...
