Fernando, un hombre en busca desesperada de empleo, es guiado por una avanzada plataforma de inteligencia artificial hacia Femlab, una empresa especializada en el diseño de productos estéticos para mujeres. A pesar de que su perfil parece no coincid...
Fernando siempre había sido una persona práctica. Su vida se había desarrollado en un marco ordenado y meticuloso, donde cada decisión seguía un plan preestablecido. Había completado su formación en ingeniería con excelentes resultados y había pasado varios años trabajando en un campo que, aunque no apasionante, le proporcionaba estabilidad. Sin embargo, a medida que los años pasaban, una sensación de insatisfacción comenzaba a asentarse en él, como una sombra persistente.
Un día, mientras revisaba su correo electrónico, encontró un mensaje que prometía una solución a su dilema profesional. Era una invitación para probar una nueva plataforma de búsqueda de empleo basada en inteligencia artificial. El mensaje describía la herramienta como revolucionaria, capaz de analizar las capacidades, cualidades físicas y mentales, y preferencias personales para encontrar el trabajo perfecto. Intrigado por la idea de una solución tan personalizada, Fernando decidió registrarse y explorar esta tecnología emergente.
La plataforma no se limitaba a hacer preguntas superficiales. Utilizaba una avanzada red de algoritmos para analizar la actividad en internet de Fernando durante los últimos cinco años. Esto incluía desde los sitios web que frecuentaba hasta las interacciones en redes sociales y sus patrones de navegación. Incluso recogía datos más específicos y personalizados sobre sus gustos y preferencias que Fernando mismo no estaba completamente consciente. La herramienta compilaba esta información en un perfil detallado, que luego utilizaba para encontrar la coincidencia ideal en el mercado laboral.
Fernando respondió a las preguntas del cuestionario con la esperanza de que el sistema pudiera ofrecerle una visión más clara de su futuro profesional. Lo que no sabía era que la plataforma ya había recogido y procesado una gran cantidad de información sobre él, mucho más allá de lo que él había aportado conscientemente.
Después de enviar sus respuestas, Fernando recibió una notificación que le indicaba que el sistema había encontrado una coincidencia para él. El nombre de la empresa era Femlab, una compañía dedicada al diseño de productos estéticos para mujeres. El puesto sugerido era el de Diseñador de Producto. Fernando se quedó mirando la pantalla con una mezcla de sorpresa y confusión. El diseño de productos estéticos para mujeres no parecía alinearse con sus intereses ni con su experiencia previa.
Decidido a no dejarse llevar por sus dudas, Fernando decidió que era mejor explorar esta oportunidad en lugar de rechazarla de inmediato. La plataforma había demostrado ser efectiva hasta ahora, y su lógica era que quizás esta podría ser la oportunidad que estaba buscando para reinventarse.
El día de la entrevista, Fernando se preparó con esmero. Eligió un traje que le diera una apariencia profesional y revisó mentalmente las preguntas que podría enfrentar. Al llegar a las oficinas de Femlab, se sorprendió por el contraste entre la imagen de la empresa en la plataforma y la realidad física. El rascacielos de vidrio en el que estaba ubicada era imponente, y su interior, aunque moderno, estaba lleno de detalles sutiles que reflejaban el enfoque de la empresa en la estética y la innovación.
Al llegar a Femlab, Fernando fue recibido por una chica muy simpática en la recepción. Llevaba una minifalda que dejaba ver sus largas piernas y una camisa blanca ajustada que acentuaba su figura. Su presencia irradiaba una sensualidad natural que, aunque inesperada en un entorno de trabajo, parecía encajar perfectamente con el ambiente de la empresa.
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