Era evidente, estaban enojados, asustados; Cegados por una creencia errónea fomentada por la percepción y la impresión. Podía decir algo, podía aportar su granito de arena y calmar las aguas, pero escuchar sus corazones latir de una manera tan errática era una orquesta digna para sus desgastados oídos. Cerró los ojos, sonriendo cómodamente con su posición.
-Tonterías, ¿Porque hechizaría snape la escoba de Harry?
Hagrid, claramente en contra de las palabras de los jóvenes a sus espaldas, refutó sin dudar. Ah, en realidad, Snape no se veía como un mal hombre. Triste, cansado, tal vez frustrado, Pero no se veía como un sujeto al que debas considerar un enemigo inmediato. Desconocía su fuerza, Pero hasta el momento no le había dado la percepción de un hombre malvado. Claro, jamás confundir eso con ser indefenso, se veía capaz de muchas cosas, no dudaba de eso.
-No lo sé, ¿Porque quiso evadir esa criatura de tres cabezas?
Hagrid estrechó la mirada, claramente sorprendido del comentario de Harry y desconcertado en igual medida. Bueno, en su defensa, esa estúpida escalera se movió de manera inoportuna. Algunos dirían que mala suerte. Otro par de idiotas que el destino. No creía en uno o el otro, así que lo atribuiría como una reacción inesperada ante una situación no calculada. Si, eso se escuchaba mejor.
-¿Quien les habló de fluffy?
Su ceja se encorvó al escuchar eso, ¿De verdad esa bestia, pulguienta y babosa, se llama fluffy? Si, era el típico caso del perro llamado princesa. Cómo sea, ese chucho piojoso estaba encerrado en esa habitación y esperaba no tener que volver a verlo. Su fortuna en este tipo de cosas no era muy buena, así que se preparaba para lo peor.
-¿Esa cosa tiene nombre?
Si, es fue su pregunta más lógica en ese caso. No intentaría convencer a ninguno de los dos lados de lo equivocados que estaban. Harry no le haría caso y Hagrid estaba en lo correcto. Además, esto era divertido.
-Claro que tiene nombre, es mío. Me lo vendió un irlandés que conocí en un bar hace un año. Se lo preste a Dumbledore para que cuidara... No debí decir eso. No pregunten ya. No hagan otra pregunta. No puedo decir nada.
Golpeó su frente, el peor lugar para guardar un secreto era en otra persona. Hagrid era el ejemplo perfecto de su filosofía. Eso solo les daría más alas a esos niños de insistir o buscar información por cuenta propia.
-Pero Hagrid, no importa lo que sea. Snape quere robarlo.
Finalmente se detuvo, mirando a los jóvenes directamente y alzando su imponente físico sobre ellos. Si, todavía sentía los rescoldos en brasas de la envidia en su corazón. Hagrid tenía el cuerpo que todo guerrero soñaría con tener. No dudaría en afirmar que sus brazos lo aplastaría como pulpa sin mucho esfuerzo.
-Eso es absurdo, el profesor Snape enseña en Howarts.
Una vez más, defendió. No obstante, fue el turno de alguien más en alzar la voz. Hermione tomo la posición de Harry, mirando al imponente jardinero sin vacilar, más por conocer el temperamento del gigante noble que una muestra verdadera de voluntad o gallardía.
-Aunque enseña en Howarts, se que estaba hechizando la escoba. He leído sobre el tema. Necesitas ver lo que hechizas y snape nunca parpadeó.
Si, bueno, es verdad, pero no todos los encantamientos sirven para algo malo. Snape dió una primera impresión atroz a estos niños, es evidente que fue eso lo que lo puso en la mira inconscientemente. Para ellos, el único villano aquí podía ser él. Pensamiento infantil, Pero bueno, no realizaba ningún tipo de disparidad entre el pensamiento y el pensador.
