El mundo da un vuelco cuando la primer mujer en la Fórmula 1 se hace presente en el Paddock.
Camille Watson, hija del gran piloto de la Formula Uno tendrá que demostrar que se merece ese asiento en Mercedes, pero un neerlandés no se lo hará tan fáci...
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Recomendación: Reproduzcan"Nuvole Bianche" de Ludovico Einaudi cuando se los indique, mejorará su experiencia de lectura.
MAX'S POV:
No faltaba ser un genio para imaginarse que Cam no querría dedicarme más palabras, así que me abstuve de hablar y simplemente caminé en dirección del estacionamiento, dándole el espacio necesario a ella y a Blue de que pudieran hablar.
Inclusive a algunos metros de distancia, su charla sonaba efusiva. Blue solía levantar la voz cuando se sentía emocionada al hablar. Es grato escuchar como Cam responde de la misma manera, tomándose el tiempo de escucharla, riéndose de sus pequeñas anécdotas, hablando un poco de su experiencia propia en karting.
No tardé mucho en darme cuenta que sonreía, y que en realidad no estaba tan nervioso y preocupado como imaginé. Al contrario, este es el día especial de Blue, no hay razón para arruinarlo haciéndolo de Cam y mío.
Así que me limité a quedarme callado y simplemente escuchar con una sonrisa plasmada en el rostro. Al llegar al auto abrí la puerta de copiloto y la del asiento trasero para que ambas pudieran subir. Blue ingresó primero, mientras seguía contándole a Cam que hubo una carrera donde su kart había perdido potencia a dos metros de cruzar la meta. Pero de momento ella paró en seco y le pidió a Blue que le permitiera dos segundos para seguirla escuchando, mientras que a mí me dirigía un gesto para alejarnos un poco del auto.
—Iré en el asiento de atrás junto a Blue— sus palabras carecían de algún sentimiento y eso hizo que mi estómago se retorciera.
—Entiendo... Cam, no es el lugar, pero me gustaría saber si llegará el momento en el que podamos hablar las cosas. Quiero... No. Necesito aclararte algo antes que...
—Mira Max, no hagamos esto ahora, ¿Bien? El día es de tu hermana. Acepté porque me hubiera encantado que a mis fiestas de celebración hubiera ido alguien para darme consejos. No quiero que discutamos, no aquí. Aún me cuesta procesar todo lo que ha pasado y yo...
—Lo sé, lo sé. Lo siento— intenté acercarme para tratar de tomar sus manos, pero ella se alejó en el momento que me tuvo cerca, así que no me quedó más que suspirar y simplemente volver a caminar al auto.
—La respuesta es sí. Hablaremos las cosas. Sobre Mercedes y tu asiento. Solo, por favor dame un tiempo, aún me cuesta trabajo verte y recordar... Olvídalo, solo, por favor no ahora— las palabras sonaron sofocadas, claramente estaba haciendo un enorme esfuerzo por decirlas. Y no la culpo.
—Bien. Ahm... Tu misma lo dijiste, es el día de mi hermana. Podemos intentar no discutir o parecer que no nos odiamos en la fiesta, por favor— estaba comenzando a sentirme asfixiado.