Continúa

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"Es parte de la naturaleza humana, sucumbir al miedo, perecer ante las adversidades... quiero ver si logras las expectativas que Ryu ha puesto sobre ti. " Borró con sutilidad el tema anterior.

Es casi como si entre líneas me hubiera dicho "No mueras, quiero creer que de alguna manera lograrás ser diferente al resto"

Quizá le hubiera respondido solo con mi silencio "Pero moriré", en cuyo caso solo me iría a ser reprochada ya no solo por Shiro, sino por el espejismo de Ryu que guardo en mi mente diciendo: "Que decepcionante." Y el resto de mi vida lo viviría haciéndome una con mi cama.

-"¿Estás entonces consciente de las expectativas de Ryu?"- me acerqué con curiosidad a Shiro

"Hooh..."-suspiró- "¿Te interesa tanto Ryu?" y se cruzó de brazos mirándome.

-"Bueno, claro, tiene un aura muy mística..."- sentí el peso de su mirada. -"Pero tu aura es más familiar."- Agregué-

"Nunca quieres darme el gusto, ¿cierto?" 

-"Es divertido molestarte, después de todo, no sería así contigo si no tuviera confianza"- y solté una pequeña risa.

"Es molesto, sí, pero no me había divertido en tanto tiempo."


-"En ese caso me halaga tener el honor de ser tu bufón"- asentí con la cabeza segura de mí misma.


Dudando de sí mismo, volvió a acercar a su mano ante mi mejilla, por lo que, siendo aceptado por mi rostro, me incliné hacia él.

-"Esta vez, no te rechazaré, lo siento mucho, Shiro..."- compartimos una mirada y su expresión parecía tan esperanzadora. 

Era como si, hubiera esperado tanto tiempo para oírlas o quizá, esperaba que se cumplieran el decirlas.


Sus pestañas delicadas parpadeaban hacia mi dirección, me esbozaba una expresión de confort y tranquilidad, la tenue luz que nos envolvía los dos se posaba con fragilidad en su rostro. 


Era como ver una pintura, tan perfectamente imperfecto que me dejaba la sensación de que yo no pertenecía a su campo de visión.
Como Zorro astuto, pretendía hacerme saber que mis pensamientos eran tan fuertes como un silbido o bien, mi mirada penetrante decía todo lo que él necesitaba saber.


Es como que por ese instante todo nos perteneció, ya no hubo una barrera de tiempo, espacio, de lenguaje que nos apartara.

Nos pertenecía nuestras palabas

"Es como si todo lo que he hubiera pensado y dicho, fuese justo para este momento"

-"Me siento orgullosa de haber cometido errores si eso me ha traído hasta ti"-

"Entonces no han sido errores, solo escalones, querida"

Sonreí ante la ingeniosidad, ante la incredulidad, mi sonrisa era más que una expresión, era mi rebelión.

Está bien -me dije a mi misma-, está bien aceptar este sentimiento.

Entre el tormento de ser alguien imprescindible para el entendimiento de la humanidad, he sido víctima de pensamientos innatos de cuando se acaparan los condicionales a la limitación humana, un axioma que, como tal, me ha llevado a desviarme y desviarme de lo que creí que regía mi vida.

Un sueño, una meta, ahora no solo siendo mía pero también parte de los sueños del universo mismo: ¿Por qué me volteó a ver a mí, y posó su mirada a un alma tan efímera, un papel tan destructivo y paradójicamente, creativo? A todo esto, es claro que, los conflictos que siguen no solo son parte ahora del ser humano, la sociedad, etc. Pues me veré envuelta en situaciones, quiera o no, que generen repercusiones y ecos ante mi existencia, y caminos que ni siquiera pensé se posarán ante la rama de la esperanza como si fueran pájaros a querer vincularme y obligarme a tomar el pomo de sus puertas. 

Yo quisiera azotarlas con mucha fuerza, pero una galleta de la fortuna ya me dijo que, si no sabes cuando volverás a ver el pasado, lo mejor es no azotar (¿Por qué no llegaste antes a mi vida, galleta?).

Está bien, me resigno como cualquier persona al flujo de la vida, pero quiero crear mi corriente de agua y preguntarme si cada gota ya ha sido contada y parte de un inimaginable e inmenso mar de historias del día que viví y no.

¿Qué pasó entonces por mi cabeza ante la indecisión de la muerte de una idea que no tomé, no volveré a tomar y me quedé con su duda? Quizá fue tan claro que iba a suceder todo lo demás que me pareció irracional el pensar la ausencia de.

Cuando me abrazó, todo pensamiento se silenció ante mí.

Respondí el abrazo, me dejé llevar, me embriagué en su aroma...


-"Parece que interrumpo algo."- irrumpió la voz del general.

-¿Ryu?- pensé mientras me separé de Shiro para voltear a ver a la voz misteriosa.


Shiro frunció el ceño y, como esperaba, no me apartó de su lado.
Me tomó fuerte del brazo y dio una mirada hostil a Ryu quien se encontraba frente a nosotros, escalones más arriba.

"¿Qué quieres?" Resopló Shiro-

"Oh, nada, continúa"- contestó Ryu.

La forma del espíritu.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora