16/Junio
3:40 PM
El cielo sobre Tokio estaba cubierto por un gris espeso, como si la ciudad hubiera dejado de respirar junto con sus habitantes. Las calles, antes bulliciosas, ahora parecían un cementerio a cielo abierto. Autos abandonados bloqueaban el paso, bolsas de basura voladas por el viento decoraban las aceras, e incluso restos de personas yacian junto a charcos de sangre seca.
En medio de esa desolación, una figura avanzaba en silencio.
Denki Kaminari pedaleaba lo más rápido que podía, con la mirada clavada en el camino, evitando mirar a los costados. La bicicleta crujía con cada movimiento, y aunque sus piernas ardían por el esfuerzo, no se detenía. Cada esquina era un riesgo. Cada sombra podía ocultar a uno de “ellos”.
Y, sin embargo, no atacaba. No golpeaba. No gritaba. Solo evitaba.
El sable de madera que llevaba en la espalda golpeaba con está, a pesar de estar armado no quería atacar
—No son zombies… —se decía en voz baja, como si al repetirlo suficiente, la realidad pudiera torcerse a su favor—. No están muertos...No son zombies
Pasó frente a una tienda con la cortina metálica caída. Había sangre salpicada en el vidrio, y una mano desmembrada pegada a la puerta. Kaminari giró la cara. No quería verlo. No quería aceptarlo.
Tenía que llegar a casa. Tenía que encontrar a sus padres. Ellos estarían ahí. Tenían que estar.
Ya eran las 5: 30 PM cuando finalmente alcanzó los suburbios. La familiaridad de las calles tranquilas, las casas ordenadas y los jardines podados le ofreció un breve alivio. Aquí todo parecía aún… normal.
Pero al llegar a su calle, el silencio era demasiado perfecto. Las ventanas estaban cerradas, y no se veía a nadie.
Dejó la bicicleta tirada en la entrada y corrió hacia la puerta de su casa.
—¡Mamá! ¡Papá! —gritó mientras giraba el picaporte, que sorprendentemente no estaba asegurado— Ya estoy aquí! Estoy bien!
La puerta crujió al abrirse, revelando el interior de su hogar. Todo estaba en silencio.
—¿Mamá? —llamó de nuevo, esta vez más bajo.
Revisó la cocina, el comedor, la sala. Subió las escaleras de dos en dos, revisó los cuartos. Nadie. Nadie.
Volvió al primer piso, sintiendo cómo el nudo en su estómago se apretaba más con cada paso.—MAMÁ! PAPÁ!— Fue entonces cuando la vio.
Una hoja doblada con cuidado, sobre la mesa del comedor. El nombre “Denki” escrito en la parte superior con la letra suave y curva de su madre.
Sus manos temblaban mientras la desdoblaba.
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Denki:
Si estás leyendo esto, es porque ya llegaste a casa y no nos encontraste. Lo siento.
Tu padre y yo fuimos evacuados hace unas horas. No sabíamos si podrías llegar a tiempo, pero decidimos dejar esta nota por si acaso. Nos están trasladando a la base militar de Okinawa. Es probable que no podamos regresar pronto.
Estamos bien, no te preocupes por nosotros. Pero ahora tú tienes que ser fuerte.
Sabemos que esto debe ser muy difícil, pero confiamos en ti. Siempre has sido valiente, incluso cuando no te dabas cuenta. Cuida de ti mismo, y por favor cuida de tus amigos, de Kyoka. Sabes cuánto la queremos. Sabemos cuánto la quieres tú, aunque no se lo digas.
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CAOZ
FanfictionDerrepente todo se convirtió en un CAOZ AU de zombies AU Sin quirks Basado en HOTD, TWD Y MHA Los personajes obvio no me pertenecen
