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Hoy vuelvo, vuelvo a argentina y voy a ver a todos, voy a poder abrazar a Mateo.

Me subí al avión sonriente y agarre mí celular viendo todos los mensajes diciendo que me iban a esperar.

Me baje del avión y corrí a dónde estaba mí mamá, la abrace y suspiré, por fin había vuelto. Abrace a todos pero mí mente no dejaba de preguntarse dónde estaba mateo.

—¿Mate no vino?—Pregunte algo triste.

—¿Cómo no voy a estar enana?—Dijo su voz detrás de mí.

Me di la vuelta y rompí el llanto, corrí hacia el y me levanto en brazos.

—Te extrañe tanto, linda—Dijo el entre lágrimas.

—Te amo, no sabes lo que te necesite todos esos meses.

Escondí mí cabeza en su cuello y solloce. Necesitaba tanto su abrazo.

El camino conmigo en sus brazos hasta donde estaban los demás y me dejó en el piso.

El me seco las lágrimas y sonreímos. Dejo un beso en mí mejilla y en mí frente.

Todos nos miraron con sonrisas como si vieran algo que nosotros dos no.

Mateo paso su brazo por mis hombros y beso mí cabeza.

Nos subimos al auto de mi mamá y ella manejo hasta mi casa mientras yo no quería separarme de mi abrazo con Mateo.

—Te extrañe, Matu.

—Te extrañe, Nicki—Respondió el abrazándome y dejando besos en mi frente. 

Llegamos a mi casa después de un rato y Mateo me ayudo a subir mis valijas. cuando estuvimos juntos en la habitación suspire y lo abrace, extrañe tanto el contacto físico con el. aunque a el se lo notaba tenso y nervioso, yo también lo estaba, cada vez que estaba cerca de el me sentía así.

—Matu, estas tenso, ¿Pasa algo?

—Eh... si pero este no es momento de hablarlo, después vamos a poder hablar.

Asentí y suspire tirándome en la cama, no puedo creer que extrañe mi cama. Mateo solamente me miraba fijamente con una sonrisa en la cara.

—¿Que tengo?—Pregunte a lo que el negó.

—Nada.

Se tiró a mí lado y lo abracé. Suspiré mientras mí cabeza se recostaba en su pecho y él me acariciaba el pelo con suavidad.

Esto es lo que más extrañaba.

Ya me estaba por dormir cuando mí mamá tocó la puerta. Ambos nos sentamos en la cama y ella sonrió.

—No pueden dormir todavía, tienen que almorzar, vamos.

Los dos bajamos las escaleras seguidos por mí mamá y nos sentamos en la cocina a comer.

—¿Y como es todo allá?

—Bastante parecido, osea mí rutina no era muy distinta. Lo que si es que hablan muy distinto.

—Yo pensé que la enana iba a volver con vento español—Dijo mateo entre risas a lo que negué riendo.

—No, nunca.

—¿Y tus amigos?

—Son un amor, los tenés que conocer, Lucia ahora estaba de viaje con su familia y lucas estaba con otros amigos.

—Me alegro de que te hayas adaptado bien allá.

—Si, igual gracias a los chicos porque sino no sé si hubiese podido, son re buenos amigos.—Dije sonriente a lo que Mateo rodo los ojos.

𝐑𝐄𝐀𝐋 𝐋𝐎𝐕𝐄| 𝑻𝒓𝒖𝒆𝒏𝒐 𝒀 𝑵𝒊𝒄𝒌𝒊 𝑵𝒊𝒄𝒐𝒍𝒆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora