Perspectiva de Bill (en el cuerpo de Dipper):
Ah, el mundo humano, tan pequeño, tan... limitado. Despertar en este cuerpo es como habitar una caja de cartón. No es exactamente mi estilo, pero admito que hay algo entretenido en todo esto. Las emociones, los sentidos, el dolor... Son una experiencia tan... fascinante.
Al entrar en la cabaña, fui recibido por la estrella fugaz.
-¡Dipper! ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas explorando el bosque.- Oh, dulce ignorancia. Sonreí, algo que el verdadero Pine Tree probablemente nunca haría tan naturalmente.
-¿Explorar? Claro, hermana. Pero pensé que sería más divertido estar aquí contigo y... los demás.- Respondí, mientras lanzaba una mirada a Soos y Stan, quienes estaban peleándose por alguna baratija inútil. Humanos, siempre obsesionados con cosas sin valor real.
Mabel parpadeó.
-¿Te sientes bien, Dipper? Tienes una vibra... rara hoy.-
Perfecto. Justo como lo planeé.
-¡Raro yo! No, no, no, Mabel. Siempre soy raro, ¿recuerdas? Soy el raro.-
Los pensamientos de Mabel solo eran burlas que hacer de su hermano, o replantearse realmente lo raro que es, patético.
-Por cierto, ¿Dónde guardas ese extraño jugo brillante que probé una vez? Creo que lo llamaban... soda.-
Mientras hablaba, Stan me observaba con suspicacia.
-Oye, ¿qué te pasa, mocoso? Normalmente estarías ladrando sobre algún fantasma o conspiración absurda.-
Me acerqué a él con una sonrisa amplia y despreocupada, algo que sé que desconcertaría al viejo.
-¿Sabes, Stan? Hoy estoy en modo relajado. ¿Por qué no nos olvidamos de las conspiraciones y disfrutamos del hecho de que no tenemos responsabilidades reales? Tú sigues siendo el criminal adorable que eres, y yo, bueno, yo solo soy un chico raro.-
Stan retrocedió ligeramente, frunciendo el ceño. Sabía que algo no cuadraba, pero no podía identificarlo.
Mabel volvió a intervenir.
-¿Seguro que no tienes fiebre? ¡Déjame sentir tu frente!-
Salté hacia atrás, alejándome de su mano.
-¡Ni lo intentes, brillante! Digo... Mabel. Estoy bien. De hecho, estoy mejor que nunca.- Mi temperatura sería más baja que los propios muertos, la sangre de dipper no recorré igual conmigo en su cuerpo.
Mientras hablaba, mi plan estaba en marcha. Dentro de esta frágil jaula llamada cuerpo, sentía las miradas confusas y ligeramente inquietas de todos. Era perfecto. Cada palabra, cada gesto estaba diseñado para sembrar pequeñas semillas de duda.
-Bueno, si no tienes fiebre, ven a ayudarme con este proyecto de manualidades.- Mabel levantó una pistola de pegamento y un montón de brillantina. ¿Manualidades? Qué insulto a mi intelecto.
-¿Sabes qué, Mabel? Lo haré. Porque hoy, quiero ser el mejor hermano del mundo. ¡Vamos a hacer... lo que sea esto!-
La sonrisa en su rostro casi me hizo reír en voz alta. Qué fácil es manipular a estos humanos emocionales.
Mientras me sentaba junto a Mabel, observé a Stan de reojo. Parecía que seguía sospechando. Bien, que sospeche. La diversión apenas comenzaba.
La cabaña estaba particularmente bulliciosa esa tarde, llena de movimiento y energía que contrastaba con mi usual visión del caos. Desde mi asiento, observaba cada detalle: Soos cargando cajas de mercancía, Stan refunfuñando sobre los gastos, y Mabel revoloteando como una mariposa con un marcador en la mano, decorando cualquier superficie libre.
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Una OBSESIÓN (Billdip)
RomanceDespués de ser Abandonado por su familia, torturado física, mental y sexualmente hasta el límite y convertido en un juguete para su padre y un grupo de compañeros de curso, aprendió a sobrevivir sin esperar que nadie viniera a salvarlo. Su única luz...
