No podía creer que estuviera haciendo esto, debía de verse totalmente ridículo caminando por las calles de Londres con un ramo de rosas. ¿De verdad, Potter? ¿De verdad tenías que mandarme al demonio justo este puto día? Pensó el rubio con el ceño fruncido mientras intentaba pasar desapercibido por aquella transitada calle, podía ver a cientos de parejas caminando, haciéndose arrumacos y llevando flores, globos o grandes cajas con chocolates en sus brazos. Toda esa festividad le parecía ridícula, pero ahí estaba él, con rosas y una pequeña cajita negra de satín en el bolsillo de aquellos pantalones muggles que tanto le gustaban, y que seguramente jamás admitiría.
Y por supuesto que no estaba haciendo todo esto porque fuera el Día de San Valentín, aunque probablemente eso era lo que pensaba la mayoría de las personas que volteaban a verlo en ese momento. Merlín que si Potter decidía perdonarlo y volver con él, lo mataría por haberle hecho pasar por toda esta ridiculez.
El pequeño móvil que llevaba en uno de sus bolsillos comenzó a sonar, aún se sobresaltaba al escucharlo, jamás se acostumbraría a ese artefacto muggle tan escandaloso. Vio el identificador de llamadas y puso los ojos en blanco.
-¿Qué? -Murmuró con simpleza.
-Hey, tranquilo, que todo esto es un maldito favor, Malfoy. -Draco suspiró, después de todo Weasley tenía razón.
-¿Qué sucede, Ronald? -Se corrigió el rubio con los dientes apretados.
-Mucho mejor. Hermione ya se encargó de lo que pediste y Harry está con Andrómeda y Teddy en estos momentos, no va a regresar hasta en la noche.
-Genial, supongo que gracias -murmuró Draco, Ron hizo un sonido despreocupado al otro lado de la línea antes de colgar.
El Slytherin siguió avanzando por mucho rato hasta que llegó a Grimmauld Place, eran ya alrededor de las cinco de la tarde, tenía que darse prisa si quería tener todo listo para la hora en que Harry llegaría. Se dirigió a la cocina y observó las cosas que le había pedido a Hermione, eran varios ingredientes para preparar una de las muchas comidas favoritas de Harry además de algunas cuantas velas, se dio cuenta que también había una botella de champagne con una nota pegada sobre ella. "Esta va por mi cuenta. Haz las cosas bien, Malfoy." Reconoció la letra de la castaña y no pudo evitar sonreír, parecía tan extraño que después de tanto tiempo sin aceptar la relación que el Slytherin y el Gryffindor compartían, ahora lo estuvieran ayudando para regresar con él.
Y realmente esperaba que funcionara, aunque Draco sabía casi por descontado que el moreno solo tenía una estúpida etapa en la que cualquier cosa lo ponía de mal humor. Porque Harry nunca había explotado de esa forma, no para mandarlo al demonio al menos. Y eso que Draco sabía cómo sacarlo de sus casillas mejor que nadie. Pero esta pelea había sido ridícula, el rubio solo le había dicho a Harry -de una forma bastante grosera, si tenía que admitirlo- que no quería nada en San Valentín, que era una pérdida de tiempo. Aunque supuso que la parte de "es sólo para parejitas enamoradas, de las que no pueden hacer nada más que besarse y llenarse los oídos con palabras cursis" fue la gota que derramó el vaso. "¿Eso quiere decir que no lo somos?" Había contestado el moreno con la voz herida y Draco supo que la había cagado en toda la extensión de la palabra, si algo no debía de hacer era meterse con el corazón de un Gryffindor de esa forma, menos con el de Potter y, sobretodo, no en San Valentín.
Harry había tomado sus cosas y lo había mandado al carajo, diciéndole que ya encontraría con quien festejar ese día, Draco se había puesto como loco al escuchar eso y le había contestado que le importaba una mierda lo que hiciera, claro que no era para nada cierto, si es que recordaba la cajita que descansaba debajo de su colchón en esos momentos.
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Fue en San Valentín, no lo olvides. | Drarry.
FanfictionDraco dio un paso muy importante en la fecha que menos esperaba, y Harry no dejará que lo olvide.