El amanecer pintaba el cielo con tonos dorados y rosados, extendiendo su cálido abrazo sobre el vasto jardín del Shokubutsu Gakuen. Los rayos del sol, como finas agujas de luz, se filtraban entre las hojas de los árboles ancestrales, tocando tanto a las plantas más pequeñas y modestas como a las majestuosas flores que adornaban el campus. Era un espectáculo cotidiano, pero jamás perdía su magia. Cada pétalo, cada hoja, parecía inclinarse levemente, como si agradeciera la llegada de un nuevo día.
En una de las habitaciones del dormitorio principal, Red yacía en su cama. A su lado, Yuki ocupaba despreocupadamente la mayor parte del colchón con sus movimientos espectrales. Su cuerpo flotante se expandía y contraía como una suave brisa nocturna, y su cola translúcida se deslizaba ligeramente hacia el suelo.
Sin embargo, el contacto con ella no significaba mucho para Red. Literalmente, no sentía nada. El cuerpo de Yuki atravesaba el suyo como si no existiera. Red seguía sintiendo un leve escalofrío al percibir cómo la mitad de su rostro quedaba dentro del de Yuki, cuyas pupilas azules espectrales brillaban suavemente en la penumbra "Mmh... cinco minutos más..." murmuró Yuki, girándose mientras abrazaba una almohada, que también atravesaba.
Red abrió un ojo perezosamente, viendo cómo su compañera se movía con total desparpajo. No pudo evitar suspirar. Aunque no era físicamente molesta, la imagen era... peculiar, por decir lo menos. Con un esfuerzo, trató de moverse, pero sentía como si estuviera atrapado en una nube helada "Yuki..." murmuró con voz apagada, apenas audible.
La chile fantasma murmuró algo ininteligible en respuesta y se dio la vuelta otra vez, sin percatarse de que había dejado a Red casi en el borde de la cama. Finalmente, sus ojos espectrales se entreabrieron y lo miraron con una sonrisa adormilada "Oh, buenos días, Red. Qué refrescante es dormir contigo..." dijo, sin rastro de ironía. Red, frotándose los ojos y tratando de no caer al suelo, solo pudo esbozar una media sonrisa resignada "Sí... refrescante, seguro"
Yuki se estiró, su transparencia dejando destellos azulados en el aire, y bostezó con delicadeza. El sol continuaba iluminando la habitación, pintando los tonos blancos y azules de su cuerpo con un resplandor etéreo. Con un último bostezo, Yuki finalmente se deslizó hacia su lado de la cama, dejando a Red respirar con algo más de libertad.
Red se incorporó lentamente, estirando sus raíces con cuidado. Mientras se preparaba para el día, notó que Yuki flotaba cerca del escritorio, revolviendo entre sus pertenencias con una curiosidad distraída.
"¿Buscas algo?" preguntó Red, aún con la voz ronca por el sueño.
"Mmh..." Yuki sacó la cabeza de entre sus cosas, sus ojos brillando con un destello de emoción "¡Ah, sí! Lo había olvidado por completo" Con un movimiento grácil, sacó de entre sus pertenencias un sombrero de ala ancha de un azul profundo, decorado con pequeñas estrellas plateadas que parecían brillar tenuemente a la luz de la mañana. Se lo colocó ladeado sobre la cabeza, ajustándolo con satisfacción "¡Listo! Ahora sí estoy preparada para el día"
Red la observó con curiosidad "¿Siempre has tenido ese sombrero?"
"Claro que sí" respondió Yuki, girando sobre sí misma para que el ala del sombrero describiera un arco elegante "Lo guardé para un día especial, y hoy es el primer día de clases, ¿no? ¡Eso es especial!" Su sonrisa etérea se ensanchó, y por un momento, Red casi pudo ver cómo la luz del sol se reflejaba en las pequeñas estrellas del sombrero, como si realmente estuvieran brillando.
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Pvz: My Botanical Academia
FanfictionTodos conocen al intrépido Lanzaguisantes, a la radiante Girasol, e incluso a las leyendas como Mazorcañón o Petaseta, pero esta... no es su historia. Más allá del jardín frontal existe un mundo de híbridos inesperados, fusiones sorprendentes y guer...
