[Parque de las hierbas - 3:02 pm]
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Dentro de una casita de plástico, el aire era cálido y ligeramente húmedo, como si las paredes guardaran el aliento de quienes antes habían jugado allí.
Afuera, había una piedra gigante, pues Camelia la había encogido y devuelto a su tamaño normal para sellar la entrada, dándoles la ilusión de estar a salvo, de estar a solas.
Supuyu no sospechaba nada; solo veían un refugio improvisado. Pero arriba, flotando en silencio entre el techo bajo, Yuki se mantenía espectral, invisible, con los ojos atentos a cada movimiento. Sus manos rozaban el aire, siempre dispuesta a intervenir si un accidente los delataba.
Red frotó sus manos, inseguro, y suspiró antes de atreverse a hablar.
"Eso fue... tan impresionante..."
Camelia giró hacia él de inmediato, los ojos brillando como si hubiera esperado esa señal.
"¡Me costó tanto no hablar sobre ello!" dijo atropellada, con las mejillas encendidas. "¿Lo sentiste, Supuyu? ¡Fue como, como... ayyy! ¡Fuimos una sola por un momento, llenas de poder y vida!"
Supuyu ladeó la cabeza, menos efusiva pero igual de sincera. Miró sus dedos largos y los cerró lentamente en un puño.
"Sentí... calma. Como si todo lo que me rodeaba obedeciera, como si fuera capaz de cualquier cosa. Goro."
Red la observó con cierto embobamiento, y luego tragó saliva.
"¿Y si... y si lo intentamos de nuevo?"
Camelia dio un pequeño brinco, los pétalos de su cabello vibrando como si celebraran la idea.
"¡Sí! ¡Por favor, sí! ¡Lo estaba esperando!"
Supuyu la miró de reojo, con un suspiro apenas audible, aunque sus labios se curvaron en una media sonrisa.
"De acuerdo, pero no hagamos tanto escándalo..."
"¡Sin promesas!" rió Camelia, dando un brinco y abrazándola sin dudar.
Red retrocedió un paso, como si fuera intruso en algo demasiado íntimo, pero sus ojos se iluminaron sin que él lo notara.
El aire tembló con un leve ¡puf! y de pronto, la fusión volvió a nacer.
El cabello de Supuyu se tiñó de hojas; un sombrero violeta brotó de su cabeza, liberando esporas que flotaban como luciérnagas diminutas. La boca ancha y anfibia se equilibró con unos ojos dulces que parecían reír.
Desde lo alto, Yuki permanecía en silencio, invisible. Sus labios se movieron sin sonido, como si recitara un poema solo para sí.
"Un brote nuevo no es copia, sino memoria compartida..."
Sus ojos espectrales brillaron un instante, pero nadie lo vio.
[💕]
La criatura fusionada titubeó, levantando un pie y luego otro.
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Pvz: My Botanical Academia
Fiksi PenggemarTodos conocen al intrépido Lanzaguisantes, a la radiante Girasol, e incluso a las leyendas como Mazorcañón o Petaseta, pero esta... no es su historia. Más allá del jardín frontal existe un mundo de híbridos inesperados, fusiones sorprendentes y guer...
