Me abandonan por ser "débil" y un "mounstro", después quieren recuperarme por ser poderosa...
Pero no creo que sea posible.
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Si les cae bien los Cullen, será mejor que no lean la histo...
¡Papá, solo olvídalo!, ¿sí? -dijo Max, deteniéndose a medio camino hacia las escaleras, sin ganas de pelear.
¿Que lo olvide? -repitió Barry con ironía, mientras Rebekah intentaba calmarlo antes de que se descontrolara-. Mira lo que te hiciste, Maxin, ¡y todo por ese chico!
Ni siquiera se había dado cuenta de que el cabello de su hija ya no era negro... o de que llevaba semanas escondiendo sus brazos. Solo había visto los tatuajes. Por primera vez en mucho tiempo, Barry no estaba preocupado. Estaba furioso con ella.
No metas a Derek en esto. Fue mi decisión. Él solo quiere ayudarme. Si estaba conmigo era para apoyarme, algo que nadie aquí, salvo el tío Kol y Hope, ha hecho en los últimos cuatro meses... ni siquiera tú, o Elijah -dijo Max, con la voz quebrándose en lo último.
<<No puedes culpar a nadie más que a mí. Él no me obligó a nada, solo estuvo ahí. Porque YO tomé la decisión. Y ya no puedes cambiarla.
Max... ¿dónde está mi pequeña niña? Ya no te reconozco-preguntó Barry, con un tono que se volvió tristeza al mirar a quien creía que Derek había destruido: su princesa.
Pero ni él ni nadie de la familia había notado que Max llevaba muriendo en vida dos de esos cuatro meses. Para ellos, Max estaba "bien". Estaban tan enfocados en los ataques al pueblo que nunca oyeron sus gritos de auxilio... No escucharon cuando empezaron los tatuajes. No notaron cuando su cabello se fue aclarando poco a poco. No se dieron cuenta cuando su sonrisa desapareció. Ni siquiera vieron las dos marcas en sus brazos.
Solo tres personas lo vieron: Derek, Kol y Hope. Ellos fueron su salvavidas. Sin ellos, Max ya estaría en el Valle de Valhalla, siendo acompañada por las Valkirias, hacía su paz eterna.
Pero no. Todos los demás preferían culpar a Derek. Cuando en realidad, los culpables eran ellos. Ignoraron las alertas, ese rojo furioso que su mente encendía cada vez que Max callaba. Pensaban que era drama, exageración. Qué equivocados estaban.
<Ella... Creció, y tal vez es esto lo que pasa cuando creces.> -pensó Max a la pregunta de su padre.
Cambiar nunca fue mi primera opción, papá. Pero... ya no podía más -dijo Max, alzando la mirada para contener las lágrimas-. Ya no podía seguir viéndolo cada vez que miraba mi pelo. Cada vez que veía mi piel.
-Pero ni tú ni los demás pueden entenderlo... o tal vez solo no quisieron. Si no fuera por ellos tres, no sé dónde estaría ahora. -Hizo una pausa, respiró hondo y susurró: Mamá... mírame. ¿Qué es lo que me ha pasado?
Tenía los ojos llenos de lágrimas mientras miraba a Rebekah.
Lo siento, papá. De verdad... pero creo que crucé la línea.- susurró Max, pasando las manos temblando por su rostro, para quitar las lágrimas.
Max sabía que todos estaban escuchando desde el otro lado de la puerta, fingiendo darles privacidad.
Princesa... -susurró Barry, al ver cómo Max subía corriendo las escaleras, mientras el resto de la familia llegaba, sabiendo perfectamente que habían oído todo.
Pero aún así, seguían creyendo que Max había cambiado para mal. Cuando en realidad, cambió por ella, para sanar. Para no pensar más que su pelo negro era un recuerdo de Jackson.
Jackson amaba su cabello negro. Decía que le quedaba perfecto con su tono de piel. Aunque Max era naturalmente rubia, se lo había teñido por él. Por ella. Él la amaba, como a una hermana. Y se fue. Y la dejó sola. Otra vez.
Max cayó en una depresión. Se encerró un mes entero en su cuarto. Lloraba día y noche. Apenas comía, solo se movía para lo justo y necesario.
Su familia no lo vio. Decían entender, pero no era cierto. Ella cayó al abismo... y ellos se taparon los ojos.
Derek fue quien la rescató, poco a poco. Secó cada lágrima. Escuchó cada historia que la hacía llorar más. La acompañó en cada tatuaje nuevo. No estuvo en los primeros... pero llegó para quedarse.
No se fue cuando ella lo gritaba. No se fue cuando recaía. El lentamente sanó algo que no rompió. Y aún así... su familia lo veía como el villano.
Pero claro... quisieron "ayudarla" justo cuando ella ya casi había terminado de reconstruirse.
Cuando por fin estaba empezando a reconocerse frente al espejo sin odiar lo que veía... fue entonces cuando todos decidieron mirar.
Demasiado tarde.
Porque lo que se rompe en silencio... no se arregla con disculpas gritadas.
Demasiado
Porque nadie se dio cuenta cuando se estaba hundiendo, pero todos querían estar ahí cuando ya casi no le quedaba agua en los pulmones.
Y sí... dolía. Dolía verlos ahora preocupados, cuando su silencio antes gritaba más fuerte que cualquier súplica. Pero al menos ahora, por primera vez, Max no temía estar sola.
Tarde
Porque entendió que no necesitaba que la vieran... solo necesitaba verse a sí misma.
Y por fin... lo estaba logrando.
¿Demasiado tarde?
Porque tal vez, solo tal vez Max solo quería una disculpa por hacer menos su dolor, y que dejarán de culpar a otros por no verlo.
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Es todo lo que tengo por hoy.
La historia, ¿en verdad les gusta?, porque sinceramente tengo pensado cancelar su publicación y dejarla en borradores, hasta tener un mejor desarrollo e ideas.