Cap 11

357 25 3
                                        

Akane lo miró fijamente, sus pupilas dilatadas por la mezcla de rabia y algo más profundo, más oscuro

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Akane lo miró fijamente, sus pupilas dilatadas por la mezcla de rabia y algo más profundo, más oscuro.

—Dilo de nuevo.

Teru frunció el ceño.

—Te quiero a mi lado.

Akane soltó una risa seca y amarga.

—¿A mí? No me hagas reír, Teru. Lo único que quieres es convencerte de que no eres un maldito cobarde.

El alfa apretó los puños.

—Eso no es cierto.

—Sí lo es. Y lo peor es que ni siquiera te das cuenta. Tú no me quieres, Teru. Quieres aferrarte a la idea de que puedes estar con alguien como yo sin sentir culpa, sin sentir que traicionas su recuerdo.

La tensión en el aire se volvió sofocante cuando Akane comenzó a liberar feromonas sin siquiera intentarlo. Su aroma, denso y dominante, impregnó el ambiente como una ola, reclamando el espacio a su alrededor, obligando a Teru a enfrentarlo.

El alfa sintió el peso sobre sus hombros, un instinto primitivo que le exigía ceder, bajar la cabeza. Pero no lo haría. No esta vez.

Se irguió, plantando los pies firmemente en el suelo.

—No eres ella —dijo con firmeza—. Y nunca he querido que lo seas.

—¿No? —Akane entrecerró los ojos—. Entonces dime, Teru Minamoto, ¿qué soy para ti?

Su voz era un desafío.

Teru no apartó la mirada.

—Eres un  omega dominante hombre.

—Bravo. —Akane aplaudió con sarcasmo—. Exactamente lo que tu familia no quiere.

El aire se espesó aún más. Las feromonas de Akane golpeaban con más intensidad, exigiendo una respuesta, tratando de doblarlo. Pero Teru se mantuvo firme.

—Un Minamoto está destinado a un omega dominante.

Akane sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—No tergiverses las cosas. Lo que tu familia quería era una omega dominante completamente sumisa. No como yo, que soy alguien que no pueden controlar a su manera a su antojo.

—Eso no significa que no puedas ser parte de mi vida.

Akane soltó un suspiro y negó con la cabeza.

—¿Escuchas lo que dices? No se trata de lo que tú quieres, Teru. Se trata de lo que eres. Un Minamoto. Y un Minamoto jamás desafiaría lo que su familia espera de él.

Teru sintió un latido fuerte en su pecho, como si la verdad en esas palabras quisiera abrirse paso dentro de él.

—Eso no es cierto.

No soy ella ... Donde viven las historias. Descúbrelo ahora