40

1.9K 183 1
                                        

El aroma del café recién hecho inunda la cocina mientras Yoko revuelve distraídamente una taza con leche y azúcar. Sentada en la mesa, observa a Faye, quien está de pie junto a la estufa, con el ceño fruncido mientras intenta cocinar unas tostadas francesas.

─No pongas tanto fuego o se quemarán ─advierte Yoko con una sonrisa divertida.

─No se quemarán ─responde Faye con confianza, pero justo en ese momento, un leve humo comienza a salir de la sartén.

─Faye ─Yoko se cruza de brazos.

─Está bajo control ─insiste la mayor, apagando el fuego rápidamente y deslizando las tostadas en un plato. A pesar de estar un poco más doradas de lo necesario, se ven apetitosas.

Yoko niega con la cabeza, pero su sonrisa no desaparece.

Sunny observa la escena desde su cama en la esquina de la cocina, moviendo la cola con entusiasmo cada vez que una migaja cae al suelo.

─Ven, prueba esto ─dice Faye, acercándole un pedazo de tostada.

Yoko toma un bocado y asiente, sorprendida.

─No está mal… ¿realmente lo hiciste tú?

─¿Por qué dudas de mis habilidades?

─Porque la última vez que intentaste cocinar casi incendias la cocina.

Faye finge indignación, pero no puede evitar sonreír cuando Yoko suelta una risa suave.

Se sientan juntas a desayunar, disfrutando de la tranquilidad de la mañana. Es una rutina sencilla, pero después de todo lo que han vivido, estos pequeños momentos significan mucho más.

Faye observa a Yoko en silencio. La luz del sol ilumina su rostro, resaltando la suavidad de sus rasgos y la paz en su expresión. Yoko no sabe que este será el último día en que Faye tenga que ocultarle algo.

Finalmente, ha llegado el momento.

Faye deja su tenedor a un lado y toma aire.

─Yoko, hay algo que quiero decirte.

Yoko levanta la mirada con curiosidad, masticando lentamente.

─¿Qué pasa? ─pregunta, notando el tono serio de su esposa.

Faye entrelaza sus dedos sobre la mesa, eligiendo cuidadosamente sus palabras.

—He estado trabajando en algo durante mucho tiempo. Algo importante.

Yoko ladea la cabeza, esperando que continúe.

─Estoy dejando la mafia.

El silencio que sigue es abrumador.

Yoko parpadea, como si no estuviera segura de haber escuchado bien.

─¿Qué…?

Faye sostiene su mirada, sin apartarse ni un segundo.

─Estoy terminando todos mis lazos con ese mundo. Ya no quiero vivir así, y no quiero que tú vivas con esa sombra sobre nosotras.

Yoko sigue en silencio, tratando de procesar la información.

─Pero… ¿cómo?

─Llevo años planeándolo. Lo he hecho poco a poco, asegurándome de que todo esté en orden. Y ahora, finalmente, es oficial.

Yoko abre la boca para decir algo, pero la cierra enseguida. Sus ojos se humedecen ligeramente, pero no por tristeza, sino por algo más profundo.

─¿De verdad…? ─su voz es apenas un susurro.

Faye asiente.

Yoko baja la mirada a sus manos temblorosas sobre la mesa y luego las apoya en su rostro. Una risa quebrada escapa de sus labios, como si de repente todo el peso del mundo se hubiera aligerado sobre sus hombros.

Faye se acerca y toma sus manos con suavidad.

─Nunca quise que cargaras con esto, Yoko. Por eso no te lo dije antes. Pero ahora… todo ha cambiado. Podemos vivir tranquilas.

Yoko levanta la mirada, con lágrimas resbalando por sus mejillas.

─¿Por qué no me lo dijiste antes?

Faye aprieta suavemente sus manos.

─Porque quería asegurarme de que no hubiera vuelta atrás. No quería darte falsas esperanzas.

Yoko la mira por un momento más antes de soltar una carcajada entrecortada.

─Faye Malisorn, eres la mujer más testaruda del mundo.

─Lo sé.

Yoko suelta un suspiro y, sin previo aviso, se lanza sobre Faye en un abrazo fuerte.

Faye la atrapa con facilidad, sosteniéndola contra su pecho mientras siente cómo los hombros de Yoko se sacuden ligeramente.

─Gracias ─susurra Yoko contra su cuello─. Gracias por hacer esto por nosotras.

Faye cierra los ojos y la abraza con más fuerza.

─Siempre lo haré.

Sunny ladra desde su rincón, como si también celebrara la noticia.

Las tostadas francesas se enfrían sobre la mesa, pero ninguna de las dos le presta atención. En este momento, solo existe la certeza de que, después de todo, han encontrado el camino hacia una vida más libre, más suya.

 En este momento, solo existe la certeza de que, después de todo, han encontrado el camino hacia una vida más libre, más suya

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
GANGSTA ★ FAYEYOKODonde viven las historias. Descúbrelo ahora