Hace más de 6.000 años, en la antigua Mesopotamia, los sumerios dejaron un legado que sigue desconcertando a los historiadores y científicos: sus detallados mapas del sistema solar. Estos antiguos registros en tablillas de arcilla muestran que los sumerios entendían que el Sol era el centro del sistema solar y que los planetas giraban a su alrededor. Sus representaciones incluían incluso las órbitas y posiciones de los planetas, un conocimiento que la humanidad no pudo confirmar hasta miles de años después. En sus inscripciones, los sumerios también dejaron representaciones de seres gigantes, a quienes consideraban deidades. Algunas de estas figuras están acompañadas por símbolos que se asemejan a secuencias de ADN y signos relacionados con la medicina, similares a los símbolos médicos modernos. El nivel de precisión de sus conocimientos plantea un enigma: ¿cómo pudo una civilización tan antigua poseer información astronómica tan avanzada? ¿Se trataba de un legado de observaciones milenarias, o acaso hubo una fuente de conocimiento aún desconocida? A día de hoy, los estudiosos siguen debatiendo sobre el alcance del saber sumerio y su origen. Lo que es indiscutible es que su legado sigue dejando más preguntas que respuestas.