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Beomgyu despertó cerca de las diez del día,  su cuerpo se sentía pegajoso y la cabeza le dolía un poco, teniendo todavía presente el sabor amargo de la cerveza

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Beomgyu despertó cerca de las diez del día,  su cuerpo se sentía pegajoso y la cabeza le dolía un poco, teniendo todavía presente el sabor amargo de la cerveza. No le gustaba mucho beber sin embargo no era malo haciéndolo.

El único defecto que siempre tuvo Choi Beomgyu era su impulsividad,  la maldita impulsividad que lo llevaba a hacer cosas terribles, y es que desde niño siempre fue preocupante este detalle suyo. Era un buen niño, por su puesto,  pero solía reaccionar a las cosas inmediatamente y eso le llevó a golpear a muchos compañeros, decir codas hirientes o en nulas ocasiones la impusieron era buena y lo llevaba a conocer nuevas personas.

Recordaba perfectamente que este defecto  suyo lo llevo a conocer a quien hasta ahora era el amor de su vida. Aquel día ya sin fecha definida Beomgyu se encontraba en una cita, su deseo lo llevó a llevar a la chica a una tienda de discos nueva que una vez la puerta fue abierta se convirtió en el lugar favorito de Choi.

–Beomgyu, ¡No me gustan las tiendas de discos!. –exclamo la Omega, haciendo un puchero al ser arrastrada hacia ese lugar–

Beomgyu río, la verdad toda la tarde desde que salieron de la escuela se la pasaron visitando los lugares que la joven prefería, no había problema en absoluto,  si ella era feliz entonces Beom también lo era, sin embargo de verdad necesitaba entrar a esa tienda o no habría otro día con tanto tiempo.

–Vamos, Yeji, no pasa nada si entras. Solo será un segundo.

Hwang rodó los ojos pero aun así accedió y tomando la mano del alfa ingreso al lugar.

Enseguida estuvieron dentro Beomgyu no tardo en recorrer la tienda como un cachorro perdido, con la sonrisa más radiante del universo. No había tantas personas y la mayoría eran estudiantes lo que era más cómodo para el y su cita, Yeji se detuvo a ver algunos álbumes de su grupo favorito y Beomgyu aprovecho para darle un beso en la mejilla.

–Elije uno te lo comprare.

Yeji sonrio encantada.

–Ummm entonces dame tiempo para ver cual es el mejor.

Beomgyu asintió, girando dispuesto a escuchar alguna canción que se viera gustosa, en ese instante sus ojos lograron distinguir entre tanta gente a un muchacho totalmente brillante.

No era alguien fuera de lo normal, era un Omega de baja estatura, tes blanca, el cabello castaño y ojos verdes, brillantes como esmeralda, no era nadie fuera de algo que la gente llamaría "común", pero aun así, sin saber si fue la mochila colgando de sus hombros, su ajustado uniforme, sus ojos o su esencia, quizás su aroma, no sabia qué fue, pero lo hizo especial y completamente único. Tan único que Beomgyu no pudo apartar la mirada de él, y, sin poder prevenirlo, su corazón empezó a latir con tanta fuerza que la sangre se junto en sus mejillas.

¡Taehyun, Perdoname!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora