Dolor.
Es lo que siento al extrañar algo que nunca tuve,
al pensar en lo que pudo haber sido
si tal vez yo no hubiera nacido,
si mi forma de ser no hubiera influido
y, quizá, me hubieran querido.
Miedo.
Es lo que siento al hablar,
al ser yo y no callar,
sabiendo que van a rechazarme
y que, por varios años,
seré siempre la que está de más.
Tristeza.
Es lo que siento al recordar
que nunca me sentí en casa,
que siempre estuve rodeada de mucha gente
pero nunca me sentí acompañada,
que mi mejor amiga era la almohada,
la única que nunca se queja
de mis lágrimas en la madrugada.
Siento tanto...
y es irónico,
porque para muchos
yo nunca sentí nada.
Att: Mely García.
