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–¡Es muy feo mami!

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–¡Es muy feo mami!.

Exclamo Sully, quien se estaba midiendo un vestido qué Taehyun compro para ella especialmente para la ocasión de hoy. Era simple, bonito y casual,  quizás distinto a esos lindos vestidos que HeeSeung le compraba cuando salían en familia. Suspiro rendido y miro de lejos esa bolsa de regalo que jamás abrió.

–Solo usalo mi amor –suspiro, acomodando la prenda con cuidado–

Sully le quito la mano enojada.

–¡No!, ¡No quiero, tu regalo es feo!.

–¡¡Lee Sully!! –exclamo Taehyun, levantándose con furia. Byeol que tambien estana ahi retrocedio un poco– ¡¡Respétame si no quieres serios problemas señorita!!.

Sully se quedo en silencio, le miro con sorpresa pero al pasar los segundos sus ojos se fueron cristalizando. De no ser una Alfa Taehyun estaba seguro que su pequeña habría llorado en ese mismo instante en que apartó la mirada, sin embargo apretó los labios y asintió con cuidado.

–Perdón mami...lo usaré.

Y con eso, algo en la mirada de Sully se apagó.

Esa vista fue un límite para el,  ella era...tan idéntica a Beomgyu. Esa expresión en su rostro era la misma de Beomgyu cuando le nego conocer a los niños, con sus ojos brillantes resistiendo las lágrimas, sus labios apretados reteniendo palabras mientras su cabeza buscaba alguna manera de controlar sus emociones. Se giro un poco, notando que Byeol quien estaba en la cama esperando a ser vestido tenia la misma expresión, el no había sido regañado pero el vínculo familiar con su hermana lo atacó.

Oh eso creyó, hasta que su cachorrito lo miro y enseguida desvío la mirada.

Suspiro, agachandose otra vez a Sully, le bajo el cierre de la espalda.

–Si no te gusta no lo uses... –susurro, quitando la prenda de su cuerpo– buscaré algo bonito.

Sully no respondió, pero tampoco espero que lo hiciera. Después de todo no había razones para gritarle y lo sabía perfectamente,  pero el estrés lo estaba matando esos últimos días.

Estaba por abrir el closet de los niños, hasta que su vista volvió a esos regalos abandonados, no los abrió por que estaba seguro de que a los niños podría no gustarle las cosas que había dentro, después de todo Beomgyu no los conocía en nada y era imposible complacer a los mellizos.

Resignado tomo algunas bolsas y miro ropa en el interior, las vacío en la cama, Byeol curioso empezó a curiosar las prendas de niño, parecían gustarle pero no tanto. Hasta que abrio una caja pequeña y en el interior se asomo un conjunto qué incluso a el le pareció hermoso.

Los ojitos de Byeol brillaron, mirando la prenda como si fuera salida de una marca famosa.

–¡Mami yo quiero ese!, ¡Ese! –exclamo Byeol, brincando en la cama con una gran sonrisa–

¡Taehyun, Perdoname!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora