Capítulo 148 - Maquinaciones (6)

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Parecía que estábamos más cerca de la mansión del Gran Duque de lo que pensaba. Poco después de que el carruaje se pusiera en marcha, llegamos.

"¿Está bien?"

"Sí... estoy bien. Entremos rápido."

Mi cuerpo todavía dolía, pero no era nada comparado con antes.

Necesitaba reponer mi maná y cambiarme esta ropa manchada de sangre sin que nadie se diera cuenta.

Menos mal que no estaba con Unnie. Si ella hubiera estado conmigo, no quería ni imaginar cómo habría reaccionado.

Lo mejor de todo era que Sharne no estaba en la mansión en ese momento. Hasta esta mañana había odiado que no estuviera cerca, pero ahora era una bendición.

Si Sharne me hubiera visto así...

"Oh... solo de pensarlo... ¿eh...?"

Con el apoyo de Mari, entré a la mansión, solo para ver a alguien que no debería estar allí.

"¡Yuri! Has vuelto... ¿eh...?"

Era Sharne.

Aún llevaba la ropa de calle, señal de que acababa de llegar. Nos quedamos mirándonos en silencio por un momento.

Luego, su mirada se posó en mi vestido manchado de sangre y en la sangre alrededor de mi boca, y sus ojos se abrieron de par en par.

"Sha... Sharne... ¿por qué... estás aquí?"

No respondió, o quizá no me escuchó. Se acercó en silencio, hizo que la sirvienta se apartara y me sostuvo ella misma.

Tan pronto como me tocó, su maná comenzó a fluir en mi cuerpo.

Era la sensación familiar de su maná, que no había sentido en un buen tiempo.

Normalmente reponía mi maná con piedras de maná, y últimamente ella no había estado cerca.

Su maná se sentía tan reconfortante como siempre, pero no era momento de pensar en eso.

"Sha... Sharne, puedo usar las piedras de maná, yo..."

"Silencio."

"Está bien..."

Había un tono de enojo en sus palabras secas. Al verla así, simplemente cerré la boca y me dejé sostener por ella.

Una vez que el flujo de maná cesó, volvió a hablar.

"¿Qué le pasó a tu cuerpo?"

Su voz era fría, muy distinta a su tono habitual, y me hizo temblar levemente mientras bajaba la cabeza.

"Eso... bueno..."

Pensaba contarle sobre el pervertido y el maná corrupto, pero ahora sentía que mi boca estaba sellada.

¿Estaba molesta conmigo?

"Sigh..."

Al escuchar su suspiro, bajé aún más la cabeza.

Normalmente ella no daba miedo, era incluso adorable, pero cuando estaba así, resultaba más aterradora que nadie, como una persona completamente diferente.

Tras un momento de silencio, volvió a hablar.

Pensé que iba a interrogarme.

Pero en su lugar...

"Lo siento. Solo estaba pensando en mí misma."

"¿Eh...?"

Su voz ya no era fría. Era su tono cálido de siempre.

Me Convertí en la Hermana Mayor Enferma Terminal de la Heroína (GL)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora