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Sunghoon se quedó mirando a su hermano gemelo fijamente, siendo penetrado por los ojos de Jay como pocas veces sucedía.

Hwan silbó por lo bajo.
—Uf, ¿lo conoces? -sonaba completamente maravillado —Que guapo. Yo definitivamente me pondría en pose de perrito para ti.

Jay miró a Hwan un segundo antes de sonreír, mostrando su perfecta hilera de dientes.

—Gracias. —se recostó en la barra, mirando a Hwan a los ojos. —Tú también eres sumamente hermoso, pero tengo novio y lo amo cómo no tienes idea.

Hwan dejó salir un suspiro de decepción —¿Por qué todos los guapos están apartados?

—Pues mi hermano está soltero.

Sunghoon le metió un golpe en el hombro, Jay rió levemente. Hwan lucía confundido, mirándolos a ambos respectivamente.

—Wow, ¿son hermanos?

—Gemelos—respondieron al unísono.

—Uhm, no tienen mucho parecido -murmuró sonriendo.

Sunghoon hizo un gesto de "evidentemente" con la mano. — Por supuesto que no. Yo soy cómo mil veces más guapo que este tipo.

Jay rodó los ojos. —Si ese es el caso, ¿por qué yo estoy apartado y tú no?

Antes de que Sunghoon pudiera contestar, Hwan soltó una carcajada, llamando la atención de ambos. Tenía una mirada bastante divertida.

—Oh, créeme. Tu hermano está más que apartado —le dio una significativa mirada a Sunghoon, lo cuál lo hizo sonrojarse levemente.

Jay frunció el ceño, pero no preguntó a qué se refería Hwan. El barman les ofreció algo de beber, a lo que Jay pidió una cerveza, y Sunghoon otra ronda de vodka con tequila.

—Gracias. —le dijo Jay cuando recibió su trago.—Oye, te ves bastante joven. ¿Tienes cómo cuántos? ¿veintiuno?

—Diecinueve—le corrigió Hwan. Los gemelos lo miraron asombrados, a lo que se encogió de hombros, restándole importancia —Digamos que no tengo un árbol de dinero en mi patio, ni una gallina que ponga huevos de oro. Además, este trabajo es muy entretenido, se escuchan tantas cosas que no se ven a diario en una biblioteca.

Sumghoon se encogió en su asiento. Oh, de seguro el chico sabía de lo que hablaba.

—Eres todo un niño —dijo Jay.

Hwan uso una mirada recelosa cuando los ojos del pelinegro evaluaron su rostro. —Me gustan tus labios, son realmente lindos.

—Dios —suspiró Hwan —Deja de elogiarme si tienes novio. Es realmente cruel el que me digas esas cosas teniendo esa cara y yo no pueda chuparte la polla.

Sunghoon se atragantó de nuevo, pero ninguno de los dos le tomó gran importancia.

—Lo siento —dijo Jay, risueño.

Hwan volvió a encogerse de hombros, mirando a dos chicos que llegaron, alzando la mano para ser atendidos. —No importa. Bueno, un placer conocerlos, handsome twins. Debo ir a atender unas mesas.

—Igual fue un gusto. Cuídate —Jay dijo lanzándole un guiño.

Hwan e sonrió y, tras despedirse de Sunghoon y desearle suerte con "su asunto", se retiró hacia las mesas.

Sunghoon aprovechó apenas se fue para meterle un zape a Jay en la cabeza. —Eres un bastardo, coqueteando con el pobre e impresionable niño. Si Jungwon se entera te va a guindar por las bolas de un poste de luz.

Jay se echó a reír. — Creo que eres el menos apropiado para reprocharme algo así, Hoon.

Sunghoon no debatió aquello. En cambio, tomó un largo sorbo de su vaso, mirando la barra con mucho interés. Oh, esa mancha parecía un
árbol de navidad.

estrechez [sungjake]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora