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Beomgyu volvió a la agencia la mañana siguiente después de una llamada rápida al Manager, después de que el doctor lo revisara justo cuando el sol estaba a horas de despertar se concreto con que su salud estaba lo suficientemente restaurada para v...

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Beomgyu volvió a la agencia la mañana siguiente después de una llamada rápida al Manager, después de que el doctor lo revisara justo cuando el sol estaba a horas de despertar se concreto con que su salud estaba lo suficientemente restaurada para volver a su ahora apretada agenda.

Antes de salir de casa Beomgyu encargo a integrantes del staff que compraran regalos para sus hijos y pudieran recogerlos en la tarde cuando visitarán a sus abuelos. Y, con el frío de la pelea por la noche, miro a sus padres con una crudeza inmadura y sin tener que objetar palabras se dio la vuelta para ponerse la mascarilla y salir de la casa junto al manager.

No llevaba maletas, nada extravagante, ni comida que le hiciera salir mas de su peso indicado; llevaba consigo algo mas vivo, o algo más muerto, esa chispa de una eléctrico magnetismo que ahora lo unía a algo único, a lo más real capaz que lograba distinguir en tanto años, algo que estaba completamente fuera de su mundo y, muy quizás, era la destrucción del mundo al que se habia entrenado por coexistir.

Cuando el auto se abrió frente a el una expresión de sorpresa lleno su rostro cubierto, y lo agradecia, ya era bastante humillante que ese tipo lo fuera a recoger como para aumentar su muerte ficticia con una incoherente emoción.

–¿Qué...hacen aquí?...

Soobin rodo los ojos, fingiendo estar mas interesado por el anime en su tableta.

–Vine a comprar unas cosas al mercado que esta a la cuadra –resoplo con ironia– es claro que vinimos a recogerte, idiota –proclamo cono si fuera lo mas obvio–

–¡Hola Hyung!.

Saludo el energético y joven Won, al notar que Beomgyu se había congelado.

–Hola JungWon...

Saludo el mayor sin saber exactamente que reacción tener.

Se subió al auto después de un suspiro algo exagerado. No volteo atrás ni se tomó el tiempo de girar y ver si sus padres estaban asomándose por el pasillo, no...no lo hizo, pero el rostro que le dedico Soobin parecía ordenarle que lo hiciera.

Asi que abrio la puerta, saliendo casi cuando el chófer estaba por avanzar.

Tal y como lo esperaba, sus padres estaban en la altura, mirándolo con una vergüenza que ciertamente ya no creía necesaria. Bajo su mascarilla, permitiendo que su madre mirara su rostro una última vez en lo que serían quizas meses.

–Los quiero...

Murmuró, sabía que no lo escuchaban, pero entendían el movimiento de sus labios.

Una sonrisa tímida se asomo en los labios de Dami mientras WooShik sonreía y sacudía su mano energético.

Beomgyu no correspondió la sonrisa, seguía molesto, mucho mas molesto que nunca...El resentimiento estaba tan vivo como el amor que sentía por ellos, pero no era tan hijo de perra para irse sin mirarlos, sin asegurarle con esas palabras que no habría contacto entre ellos en mucho tiempo.

¡Taehyun, Perdoname!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora