La curiosidad mató al gato, pero murió sabiendo.
Una mañana aburrida se convirtió en toda una odisea, cuando Cuti descubre las shipp del Tottenham y en una de ellas se encuentra el y su compañero de trabajo.
Este descubrimiento no le va a gustar m...
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Sonny quedó en la cama, sentado, mirando a la nada.
No iba a pensar en absolutamente nada. Se había prometido que, si su plan de conquista no funcionaba, iba a aceptar el resultado con madurez. Mantendría un poco de dignidad y le daría un cierre como el adulto que era. No podía estar en guerra permanente con el padre de sus hijos, ni con el hombre que todavía amaba.
Pero, ¿cómo era posible que lo hubiera tocado así anoche? ¿Cómo lo había amado con esa intensidad y luego lo había dejado solo? Quizás no fue buena idea dejarse llevar por la lujuria, tal vez tendría que haberse resguardado. Guardado algo. No entregarse tan fácil.
"Te odio, Cristian", pensó, apretando los labios para ahogar el llanto. Se quedó ahí, quieto, con la espalda encorvada y la mirada perdida.
Los minutos pasaban lentos; cada uno era una tortura.
Hasta que un ruido lo sacó de sus pensamientos.
Y entonces lo vio. Ahí estaba, frente a él, ese argentino desgraciado con una sonrisa de oreja a oreja, una bandeja en las manos y flores amarillas recién cortadas.
Sonny no supo en qué momento empezó a llorar, pero las lágrimas salieron.
Cristian, que se había levantado más temprano para prepararle una sorpresa, se encontró con todo menos eso: su esposo llorando como si le hubieran partido el alma.
Dejó la bandeja en la mesita de noche y se acercó rápido, intentando consolarlo, sin entender una sola razón para ese llanto.
—¿Te duele algo? ¿Te lastimé anoche? —preguntó, ya al borde del susto. Si no dejaba de llorar en cinco minutos, lo llevaría al hospital. Nadie lloraba con esa intensidad por nada.
—Pensé... —balbuceó Sonny, con la voz quebrada—. Pensé que me habías dejado.
—Cielo... —Cuti aguantó la carcajada, a veces se olvidaba de lo dramático que podía llegar a ser su esposito—. ¿Cómo me voy a ir? Fui a buscar flores amarillas. Es primavera en Argentina y me colgué hablando con los chicos.