Hoy me doy cuenta de que ya no importa si faltas una vez más. Me acostumbré a que nunca estés del todo. A veces me pregunto qué habría sido de mí si verte todos los días hubiera sido algo normal, algo como respirar, y no un evento que esperaba con tanta ansiedad.
En cada día importante, mis ojos siempre te buscaron entre la multitud, pero solo encontraba el vacío. Era mi mamá la que estaba ahí, sentada en la silla que te correspondía. Ella ocupó tu lugar cada vez que el mundo esperaba un padre. Fue su voz la que me calmó y su abrazo el que me sostuvo; ella fue quien, sin dudarlo, tomó tu lugar para que yo no sintiera el frío de tu abandono.
Tus ausencias siempre pesaron más que tus esfuerzos. Me dabas dinero solo cuando te acordabas, de forma intermitente, como si mi existencia fuera algo que podías olvidar y recordar a tu antojo. Pero el amor no se entrega en pausas ni se mide en sobras. Mi mamá me enseñó que el amor es presencia constante, algo que tú nunca supiste dar.
Por eso, hoy que todo está decidido, el destino finalmente pone las cosas en su lugar. Este proceso que termina no es más que el nombre legal que le ponemos a tu ausencia; es el cierre de una cuenta que tú mismo dejaste abierta hace mucho tiempo.
Al final, está bien. Te lo perdiste porque así lo quisiste. Atente a las consecuencias de haber sido un padre ausente. Dicen que el primer amor de una hija es su padre, y si eso es cierto, tú fuiste mi primer corazón roto.
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Pequeños poemas
PoetrySon pequeños poemas creados la mayoría por mi y otros por mis amigos,claro con su permiso Sin más disfruten
