La profesia |Lexa K|📜

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Lexa había escuchado profecías toda su vida.
Mentiras disfrazadas de fe. Advertencias. Maldiciones.
Nunca les prestaba demasiada atención.
Hasta aquella noche.
La anciana temblaba frente al fuego, con los ojos blancos por la edad y la voz apenas audible. Todo el clan guardaba silencio mientras ella señalaba directamente a Lexa.

-Tu caída no vendrá de una guerra... ni de un enemigo. Vendrá de una chica con manos manchadas de sangre y ojos cansados. La amarás... y eso destruirá todo lo que eres.

Lexa no reaccionó.
No frente a todos.
Pero esa misma madrugada mandó buscar a la chica.
______ ni siquiera entendió qué estaba pasando cuando la arrastraron fuera de su tienda con una bolsa cubriéndole la cabeza. Peleó, mordió, pateó, insultó a cada guardia que pudo... hasta que finalmente la empujaron dentro de una habitación de piedra.
La puerta se cerró detrás de ella.
Y ahí estaba Lexa.
Sentada tranquilamente, observándola como si intentara descifrarla.

-¿Quién carajos eres tú? -escupió _______.
-La comandante.
-Bueno, comandante, espero que tengas una buena explicación para esto antes de que te arranque la garganta.

Cualquier otra persona habría terminado ejecutada por hablarle así.
Pero Lexa solo inclinó apenas la cabeza.
Interesante.
¿Por qué había aceptado esta profesia? ¿Por que creia que era verdad? La respuesta solo estaba en ella, cualquiera podría notarlo al instante, su mirada se suavisaba al ver a aquella chica, una simple vendedora de curiosidades estúpidas.

Los primeros días fueron horribles. _______ intentó escapar tres veces. Rompió una silla contra un guardia. Le lanzó comida a Lexa directo al pecho durante un interrogatorio.

-¿Vas a decirme por qué estoy aquí?
-No aún.
-Entonces deja de mirarme como si fuera un experimento raro.

Lexa empezó a visitarla cada vez más seguido.
Primero por estrategia.
Después por curiosidad.
Y finalmente por algo mucho peor.
Porque _______ era diferente.
No le temía. No se inclinaba. No intentaba agradarle. Miraba a Lexa como si debajo del título de comandante simplemente hubiera una mujer agotada.
Y eso empezó a destruirla lentamente.
Lexa dejó de dormir bien.
Pensaba en ella durante reuniones.
Cancelaba ejecuciones para volver antes a verla.
Cuando un guardia empujó demasiado fuerte a _______, Lexa le rompió la mandíbula frente a todos.

-Nadie la toca sin mi permiso.
Titus la miró, sorprendido, había algo raro en todo eso.
Los rumores empezaron inmediatamente.
La comandante estaba perdiendo el control.
Y quizás era verdad.
Porque una noche, mientras la lluvia golpeaba el techo de madera, _______ finalmente explotó.

-¡No soy tu prisionera!
Lexa permaneció quieta.
-Lo eres.
-No. Soy alguien a quien arrancaste de su vida por miedo a una maldita profecía estúpida.

El silencio se volvió pesado.
______ respiraba agitada.

-¿Qué decía exactamente esa profecía?
Lexa tardó demasiado en responder.
-Que serías mi ruina.
______ soltó una risa amarga.
-Pues felicidades. Tú sola te arruinaste.

Esas palabras golpearon más fuerte que cualquier espada.
Porque Lexa supo inmediatamente que era verdad.
No había sido la profecía.
Había sido ella.
Su obsesión. Su miedo. Su necesidad desesperada de mantener cerca algo que no entendía.
Esa noche no volvió a encerrarla.
Lexa apareció en su habitación antes del amanecer con las llaves en la mano.

-Puedes irte.
______ la miró confundida.
-¿Así nada más?
Lexa asintió lentamente, aunque parecía que cada palabra le costaba respirar.
-Si te obligo a quedarte... entonces la profecía gana.
______ tomó las llaves sin apartar la vista de ella.
-¿Y qué pasa si me voy?
Por primera vez en mucho tiempo, Lexa pareció solamente una chica cansada y no una comandante.
-Entonces aprenderé a sobrevivir a eso también.
______ caminó hacia la puerta.
La abrió.
Y se detuvo.
Porque detrás de ella no escuchó órdenes. Ni amenazas. Ni guardias siguiéndola.
Solo silencio.
Giró lentamente.
Lexa seguía ahí de pie, completamente inmóvil... pero con los ojos rotos de una forma que _______ jamás había visto.
Y fue entonces cuando entendió algo peligroso.
Lexa no la había secuestrado porque quisiera destruirla.
Lo había hecho porque tenía miedo de quererla demasiado.
______ volvió sobre sus pasos lentamente.
Y antes de que Lexa pudiera reaccionar, tomó su rostro entre las manos y la besó.
Un beso suave. Cansado. Devastador.
Cuando se separaron, Lexa todavía parecía incapaz de creerlo.

-Creí que te irías.
______ apoyó la frente contra la suya.
-Tal vez sí seas mala tomando decisiones, comandante... pero ahora quiero quedarme por elección propia.

Y por primera vez desde que escuchó la profecía...
Lexa dejó de tener miedo.

||𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬 𝟐•𝐆𝐢𝐫𝐥 𝐱 𝐆𝐢𝐫𝐥||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora