Al ver tal cosa, la curiosidad de Phoenix le gano a su subconsciente y despidió ir a ver que era aquel objeto que se había estrellado frente a sus ojos, al llegar a el se acerco temerosa y se tensó al instante que emitió un leve sonido y acto seguido sucedió una explosión silenciosa... Tan silenciosa que nadie se enteró, la explosión emitió una luz pero ella no se dio cuenta que la radiación que emitió el objeto se apoderó de su cuerpo dejando escapar de sus protectores algo que le cambiaría la vida por completo.
Siendo realista se asusto un poco pero a quien le podría contar para que le creyera, nadie le iba a creer por el siempre hecho que ella es muy fantasiosa y dirían que es una más de sus alucinaciones pero tal ves Alaska, su mejor amiga, le creería.
No le tomó demasiada importancia así que volvió a su habitación a descansar ya que al día siguiente tendía que ir a comprar un nuevo cuaderno para seguir con su escritura.Al días siguiente se despertó con la intensa luz del sol que entraba por su ventana y se ubicaba en sus párpados, se levantó de su cama dificultosamente y se dio una larga ducha para así poder despertar, salió y se puso unos jeans negros, una polera olgada color azul rey, tomó su gorro de lana y sin peinarse dejo que su pelo se alisara sólo y se colocó el gorro sobre su cabello, bajó a desayunar, ya que sus padres nunca estaban en casa aunque fuera fin de semana decidió salir a dar un paseo por la ya muy conocida ciudad y así comprar su cuaderno.
Phoenix iba caminado por el muy conocido recorrido hacia el instituto, como de costumbre observaba todo a su alrededor hasta que su mirada se quedo en una extraña tienda de antigüedades que el día anterior no estaba.
-Pero... Esta tienda no estaba aquí antes... Hay pero que cosas tan monas, entrare a dar un pequeño vistazo.Comenzó a ver todas y cada una de las antigüedades hasta que llegó a un pequeño objeto que le cautivó la mirada. Esa pequeña tácita de porcelana decorada a mano, la tomo entre sus manos y justamente cuando iba a ver dentro de ella salto una pequeña anciana y le dijo con una voz un poco áspera.
-Hola niña, que quieres aquí, eres muy pequeña para estos lugares, puedes romper algo.
-No se preocupes señora no romperé nada sólo quiero saber cual es el precio de esta taza.
-Vale 35 dólares
-Pero que?...
-Déjame decirte que esa taza es para ti, lo veo en tu aura y sí te la llevas te regalo esté cuaderno.
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