Me dijo eres hermosa, mujer.
Y no me lo creí y tal vez nunca me lo crea. Pero me enamoró señores, tuvo el coraje de hacer de qué por unos momentos este desorden humano se sintiera Afrodita en el jardín de Edén.
Me dijo eres hermosa, mujer.
Y no me lo creí y tal vez nunca me lo crea. Pero me enamoró señores, tuvo el coraje de hacer de qué por unos momentos este desorden humano se sintiera Afrodita en el jardín de Edén.
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