¡Que rayos paso aqui!?

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El alcohol había empezado a hacer efecto de una manera

exageradamente efectiva (si es que quería perder la razón). Se acercó al

guapo de mirada cristalina y de sonrisa seductora y se sentó frente a él.

—Hola... —saludó, intentando mostrarse sexy e irresistible, pero lejos

de conseguirlo.

—Hola —sonrió él—. ¿Has venido sola?

—No. He venido con el capullo de mi... —empezó a gimotear,

arrugando el rostro pero sin soltar ni una lágrima—. Ex. Eso es lo que es

ahora mismo. Él está en una de las habitaciones con una chica que ha

conocido esta tarde, espero. Y yo estoy... Creo que borracha.

—Tranquila. Quédate aquí y bebe agua o come algo para que se te pase.

—Me llamo Tn Doherty. Pero todos me llaman O, ¿y tú?

—Alan, Alan Navarro . Pero todos me llaman Ed y no se por que 

—Tienes un nombre sexy.

—Tú también. Y además una bonita cara y una figura muy sensual.

Las insinuaciones no habían hecho más que empezar, pero Tn no

dejó de beber, y cada vez que Alan pedía una copa, ella pedía otra, hasta

que ya ni siquiera supo su nombre.

El sol matutino entraba a raudales por la cristalera de su suite. Se llevó

las manos hasta las sienes como si con ese gesto pudiera conseguir que

doliera menos, pero parecía tener una docena de pájaros carpinteros

martilleándole el cerebro. Al cubrirse la cabeza con la sábana se dio

cuenta de que estaba completamente desnuda. Miró a su lado temiendo

encontrar a alguien que no fuera Alonso, pero ese pensamiento le devolvió a

la realidad: Alonso la había engañado, y lo había hecho con un descaro

ofensivo, así que ni siquiera Alonso debía estar a su lado. Evidentemente

estaba sola, pero tenía el vago recuerdo de haber llegado acompañada a la

suite.

—¿Aquel guapo desconocido de sonrisa bonita? ¿Un botones...? ¡Qué

más da!

Se incorporó sintiendo aún más fuertes las punzadas de sus sienes,

pero siguió hasta ponerse en pie y fue derecha al cuarto de baño. Tenía

claro lo que debía hacer, y lo que debía hacer empezaba por una buena

ducha.

Al quitar el vaho del espejo para mirarse pudo ver un chupetón en su

escote, en la parte de arriba de su pecho derecho. Un chupetón que parecía

haber hecho un muerto de hambre, un chupetón grande y oscuro.

—Madre mía, ¿Y esto? —dijo mirándose el cuello, donde había otro

más de iguales características.

Trató de pensar qué había hecho después de levantarse de la barra para

ir a orinar, pero un recuerdo confuso era todo lo que lograba alcanzar. Se

había sentado en la mesa de aquel tipo, pero nada más, no recordaba nada

más. Ni siquiera cómo diablos había llegado hasta la suite.


He!! aqui otro capitulo espero y les guste 

perdón por no actualiza 


Casada ¿Contigo? :'((Alan navarro y tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora