Uno. (Lali)

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Ultima noche en la ciudad de Buenos Aires...

camino hasta la puerta del balcón y lo abro, salgo para quedarme parada en este y apoyo mis antebrazos en la barandillas, respiro el aire fresco que choca contra mis rostro, hace mucho que no me tomaba unas vacaciones de La Merced, hace mucho que no salía de mi pueblo.

Mi teléfono vibra contra mi muslo y lo saco del bolsillo, sonrío de lado antes de leer el texto:


Julia idola:

¿todo listo para esta noche peque?


Julia, es mi amiga desde que tengo uso de razón, eramos el dúo dinamita en la secundaria, prácticamente toda mi infancia y parte adolescencia la viví con ella.


Lali:

Primero, peque tus ovarios, segundo siempre estoy lista para la fiesta, te aviso cuando este, ;)


Respiro por ultima vez el aire fresco y me sumerjo en la habitación del hotel, me saco la chaqueta de cuero junto a mis zapatos con plataforma alta, por ultimo me saco las medias, la pollera y la remera.

Camino en ropa interior hasta el cuarto de baño y prendo el grifo poniendo a una temperatura agradable, por ultimo me despojo de las ultimas prendas y me sumerjo en este.


(****)


Me pinto los labios de rojo vivo y me miro al espejo de cuerpo completo, mis ojos se concentran en mis zapatos negros de plataforma alta y luego siguen la mirada por mis pequeñas piernas topándome con el corto vestido rojo apegado a mis curvas, seré petisa, pero mis curvas no me fallan.

Escucho vibrar mi teléfono contra la mesa de algarrobo, me acerco y tomo el aparataje en mis manos.


Julia Idiola:

¿Lista? estoy saliendo del apartamento.


Lali:

Lista teñida.


Salgo del apartamento y guardo la tarjeta de este en mi diminuta cartera, camino hasta el ascensor y se abre al instante encontrándome con Julia, su cabello rubio largo con raíces marrones llama la atención, sus ojos marrones claros capases de hipnotizar a quien sea, es mas alta que yo, va, que cosa no es mas alta que yo.

-Hey.- sonríe amplio y me besa la mejilla- El vestido rojo eh.

Rodeo los ojos y sonrió de lado devolviendo su gesto.

-Cállate, no tenía otra cosa para usar.-río suave antes de ver como los números bajaban para llegar muy pronto a planta baja.

Ríe y da un suave empujón.

-No veo las horas de entrar a ese boliche, dicen que es una pasada-sus ojos se iluminan y yo la miro-.

Desde Esa Noche (Mariali)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora