Ya es hora. Son las 13:37. Tendría que haber estado en el escritorio hace unas trece horas. Ne, no le hago daño a nadie. Me levanto de la cama, despacio. No quiero despertar a ninguna dama. La próxima podría vestirlas antes de invocarlas.
Me observo al espejo. Que hermoso soy. Mi piel rojiza es la más hermosa del universo. Voy hasta el baño, me cepillo los colmillos, lustro mi cuerno derecho, que esta menos brillante que el izquierdo. Bato un poco mis alas de murciélago, que tenían un poco de polvo y sangre de esbirros.
Vuelvo a observarme al espejo. Ya, no creo que existe algo mas sexy que yo mismo. Chasqueo los dedos y un traje y zapatos negros aparecen. Junto a una camisa, adornada con una corbata de forma de horca.
Ya estaba preparado, pero ambas vampirezas seguían acostadas en mi cama.
-Señoritas, es la hora, deben irse- dije intentando despertarlas, Al no haber respuestas, mis ojos empezaron a incendiarse- ¡YA, MALDITAS PERRAS, VÁYANSE!- grite mientras chasqueaba, para que dos manos esqueléticas le den una nalgada extra fuerte a cada una.
Ambas se despertaron gritando, tocando su trasero. Ambas me escupieron, una en cada cuerno. Se transformaron en murciélagos, y se fueron volando por la ventana.
Me acerque a la ventana y grite- NADIE LE ESCUPE LOS CUERNOS AL SEÑOR- chasqueo los dedos y ambas arden en fuego. Hablando de fuego, el fuego de mis ojos había ocupado toda mi cabeza, pero ya se iba apagando. Chasqueo ambos dedos y dos gárgolas limpian y lustran mis cuernos otra vez.
Ya mas tranquilo, camine hacia la puerta, para salir de la habitación. Cuando salí, mi escritorio estaba preparado. Se situaba delante de un largo pasillo. Y detrás de este largo pasillo, una fila super larga de personas que debía juzgar.
Todos estos locos tienen algo en común, todos son malvados. Todos son culpables de algo, por eso están aquí. Y son mi responsabilidad. Estos caballeros pueden ir a 3 lugares. Según los crímenes que hayan cometido (y según el reglamento, pero quien soy yo para seguir reglas que no escribí)
Según su categoría:
Los asesinos, violadores (a los que se les corta el pene, y se les implantan pechos apenas llegan) estafadores y ladrones van a las ciudades.
Genocidas, dictadores y ese tipo de gente, se les priva de su cuerpo. Sus almas vagan por todo el inframundo lamentando sus acciones.
Por ultimo, los inteligentes. Aquellos que son lideres de bandas roba bancos, o estafadores de gran calidad. Esos son los que ayudan en el gobierno. "Gobierno" me refiero a el control de habitantes, se encargan de que no hayan rebeliones, o mantener a los habitantes satisfechos.Debido a esta categoría, es por lo que Adolf Hitler es mi mano derecha. El hombre tiene un par de problemáticas con los judíos, pero no es su culpa que sean mejor combustible que la madera.
-Buenos días, Señor- saluda de forma cortes
-¿Que tal, Hitler?-
-Hoy es el nazimiento de mi tatara nieto- responde sonriente, por que sabe que me hace reir palabras que contengan la palabra "Nazi". Este tipo definitivamente es perfecto para el trabajo.
-Muy bien dicho Adolfito, ahora deja pasar a estos pobres idiotas- contesté.Adolfo se acerca a un micrófono cerca de su escritorio, al lado del mio.
-Alankaar Aaskan, pase por favor- ya por el nombre nos damos cuenta que es musulmán.
Un pequeño hombre (es pequeño porque el pasillo, ambos escritorios, Hitler y yo somos enormes, debido a un encantamiento que hay en el cuarto) camina hacia adelante del escritorio.-A ver señor Alahu Akbar, como te llames- dije poniéndome unos lentes para ver.
-Alankaar Aaskan señor...-contesta. Subo un poco los anteojos de mis ojos, frunzo el ceño y lo observo.
-¿has dicho algo? - para que se de cuenta de que no debe hablar.
-...
-bien, prosigamos-dije tomando unas hojas que contenían sus crímenes- Crímenes de Musul-Man (Alá Comics)- reí por lo bajo- ¡quien escribe estas cosas! quieren matarme de risa- Adolf también rió.-A ver que haz hecho...mmmm explotaste un edificio de Nueva York, que acabo con las vidas de:
Johnny Landon, Stephan, James, Lara Winters, James Cook, Brandon Lexchengie...-y segui nombrando personas durante cinco minutos, hasta que llegue a los últimos- Evan Nicholas. y por ultimo, pero no menos importante, un gatito que pasaba justo por esa calle. ¿TIENES IDEA LO QUE AMO A LOS GATITOS?- dije mientras mis ojos se volvían a incendiar. El pequeño hombre estaba asustado.Nos quedamos en silencio hasta que Adolf hablo.
-Señor, no se que podemos hacer con el. Pero yo diría que lo privemos de su cuerpo- no lo pensé dos veces
-sus deseos son ordenes-conteste, y mas fuerte dije- ¡QUITENLE EL CUERPO!- Un grupo de cuatro hombres se acercaron con aparatos parecidos a aspiradoras y succionaron el cuerpo del hombresito, de forma que solo su alma quede vigente- Muy bien, caballero, puede retirarse por la puerta a su derecha-dije sonriendo- que tenga una buena estadía o estavida en el inframundo-replique mientras reía con Adolfo.El alma se retira flotando por la puerta a mi izquierda detrás del escritorio.
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Como Administrar un Infierno
Teen FictionSatanás se ve forzado a realizar un trabajo duro. Su misión es juzgar a los que ya fueron juzgados y decidir el destino de los caídos en el inframundo. Esto lleva a una problemática, que hacer. ¿Castigar a los peores, o darles una buena "pasada" en...